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29 de noviembre de 2022, 14:43:34
Historia/Protagonistas

EDITORIAL


Falsificación con nombre y apellidos

Lo destacable no es que el documento de Galileo sea falso, sino que se sabe que su verdadero autor es Tobía Nicotra...



Hace unos días ha saltado la noticia. Uno de los grandes tesoros de la Biblioteca de la Universidad de Michigan era falso. Se trata de un manuscrito atribuido a Galileo Galilei en el reflexiona sobre los usos potenciales de un telescopio que construyó en 1609 y donde además el científico italiano explica una de las primeras observaciones que hizo con el instrumento: Las lunas de Júpiter.
La procedencia del documento en cuestión estaba clara inicialmente. Fue comprada por un filántropo norteamericano de Detroit en una subasta en 1934 para donarlo a la universidad. Además el escrito estaba autentificado por el cardenal Pietro Maffi, un arzobispo de Pisa que murió en 1931. Hasta aquí lo más interesante en mi opinión, es que el mecenazgo en EEUU es envidiable pero cateto.
Hace unos meses el investigador experto en falsificaciones bibliográficas Nick Wilding se puso en mala hora a examinar el documento y concluyó con lo que es bastante probable en estos casos. El documento era falso.
La investigación técnica de Wilding fue impecable: Caligrafía, tinta, papel. cotejo con los archivos oficiales del astrónomo, etcétera, pero sobre todo la atribución de la autoría real: Procedía de la mano de Tobía Nicotra, un nombre que sólo oírlo causa espanto entre conservadores y archiveros de bibliotecas a nivel mundial, pero sobre todo en EEUU.
¿Quién es Tobia Nicotra? Pocos datos hay de él. Sorprendentemente sólo Wikipedia y una tesis universitaria sobre la falsificación de tres compositores ofrece alguna información sobre él. Tobía Nicotra fue un prolífico falsificador de documentos históricos especializándose sobre todo en manuscritos de célebres músicos: Mozart, Wagner, Pergolessi, Hendel o Palestrina. Viendo que el asunto funcionaba y que mantener a siete amantes salía caro, Nicotra acometió empresas mayores: Leonardo, Lorenzo de Medici, Lutero, Colón, Washington, Laffayette o Abraham Lincoln. Muchas de sus falsificaciones se vendieron en los Estados Unidos durante sus visitas en la década de 1920 y principios de la de 1930, llegando a “infectar” la Biblioteca del Congreso, la biblioteca de la Opera Metropolitana de NY y vete tu a saber. Con los ingresos que obtuvo de la venta de sus falsificaciones, Nicotra alquiló siete apartamentos en Milán, para cada una de sus amantes.
Lo detuvieron en 1934 y lo condenaron a dos años de prisión Por aquel entonces se calculaba en más de 600, las probables falsificaciones del “maestro Nicotra” que en 1937 fue descrito como "el falsificador de autógrafos más competente". De momento sólo se habian detectado 8 obras originales de Nicotra y con esta 9. Imagino que hay al menos 591 conservadores que ya están tomando Lexatin.
Volvemos a la eterna cuestión: ¿Qué atesoran realmente nuestros museos e instituciones? ¿Qué consideración se debe tener a estas obras falsas que llevan en algunos casos más de 100 años como originales?. Nuestro orgullo y soberbia nos impiden reconocer los errores de los “Grandes Expertos” y asumir que museos, bibliotecas, colecciones reales y colecciones de las “otras” han sido sistemáticamente estafadas.
Pobre Nicotra. No se sabe ni fecha de nacimiento ni de muerte y por supuesto ninguna foto más allá de la que seguramente se le hizo en comisaría, circunstancia que denota que era un buen falsificador que intenta dejar los menos rastros posibles. Un nombre que como decía, altera los nervios de los expertos.
En este caso la necesidad de tener contento a su harén fueron su perdición.
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