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1 de octubre de 2022, 13:01:51
Actualidad

LA PROTESTA NO JUSTIFICA EL VANDALISMO


Alarmante incremento de actos vandálicos en museos europeos

Radicales medioambientales preenden forzar a los museos a unirse sus reivindicaciones políticas.


Desde el mes de junio una serie de grupos ecológistas han llevado a cabo una campaña global de actuaciones en museos de Milán, Glasgow, Florencia, Manchester, Londres, El Vaticano y varios de Alemania.


REDACCIÓN – A lo largo del verano diferentes medios de comunicación han difundido la actividad de activistas medioambientales radicales que se han "pegado" mediante potentes adhesivos a obras maestras de diversa consideración como medio de protesta y reivindicación.

Esta forma de protesta ha proliferado de tal manera que algunos expertos empiezan a considerarlo alarmante, ya que la acción se basa en que los activistas, se pegan literamente a marcos y bases de obras maestras con pegamentos de cianoacrilato, de secado inmediato muy y de especial dureza.

Con estos “empegamientos”, los activistas exigen a los museos e instituciones culturales una mayor implicación por su parte (hasta el cierre como protesta) en la lucha contra el cambio climático.

Estas actuaciones siguen un procedimiento claro: "Desacralizar" el arte como estrategia de la Cultura de la Cancelación. Crear acciones visuales, mediaticas y virales. Llevar a cabo las acciones de "riesgo bajo" para ellos y que presumiblemente no tiene consecuencias para la obra.

Decimos presumiblemente, porque varios expertos de diferentes museos y países tienen otra opinión al respecto. Todos coinciden en la cuestión de los riesgos para la conservación de las obras y temor a que estas acciones no se recrudezcan evolucionando a auténticos actos de destrucción de patrimonio artístico por parte de grupos antisitema más rádicales ya que de momento estas actuaciones reivindicativas se están centrando en pegarse únicamente a marcos o peanas de estas obras de arte ¿Llegarán a subir el tono de las propuestas pegandose a los lienzos? . Hya otra cuestión importante que les preocupa: La seguridad de los visitantes y sobretodo los niños.

Pegarse a marcos no es una cuestión tan "inocente" o "poco agresiva " si se prefiere . Los marcos y peanas de determinadas obras de arte también deben considerarse parte integrante de la pieza vandalizada ya que fueron creadas especialmente para estas obras y su restauración a veces es compleja y costosa.

Por ejemplo: La “pegada” de tres radicales a cuadrolos Melocotoneros en flor “de Van Gogh en la Galería Courtauld de Londres, el pasado mes de junio. La restauración del marco costará unos 2.500 €. Los tres activistas, E. Brocklebank, X. Gonzales-Trimmer y L.McKechnie, han sido acusados. McKechnie se encuentra actualmente detenido en la prisión de Peterborough,a la espera de juicio fijado para el 22 de noviembre de acuerdo con la nueva legislación inglesa contra el vandalismo a las obras de arte y monumentos aprobada el pasado mes de julio.

El Consejo Cultural Alemán, que supervisa la organización cultural de la nación, ha criticado las protestas. Olaf Zimmermann su director gerente declaró a Associated Press: “Por mucho que pueda entender la desesperación de los activistas climáticos, digo claramente que el acto de pegarse a los marcos de obras de arte famosas es totalmente reprobable. El riesgo de dañar las obras de arte es muy alto, Las obras puestas en peligro son parte del patrimonio cultural mundial y merecen ser protegidas al igual que nuestro clima”.

La “Primaverade Sandro Botticelli en los Uffizi en Florencia fue la primera , siguió con “Los melocotoneros en florde Vincent van Gogh en la galería Courtlaud de Londres y la estatua Laocoonte y sus hijos en los museos Vaticanos. También la Capilla Scrovegni de Padua, hogar de un famoso ciclo de frescos de Giotto, donde se encadenaron a una barandilla. Igualmente en el Museo Kelvingrove en Glasgow, en la Galería de Arte de Manchester, la Galería Nacional de Londres y la Royal Academy. En Alemania, se pegaron a la Madonna Sixtina de Rafael en la Galería de los Viejos Maestros de Dresde. También se pegaron a una pintura de Nicolas Poussin en el Museo Staedel en Frankfurt, a otra de Lucas Cranach el Viejo en la Gemaeldegalerie de Berlín y a una de Peter Paul Rubens en la Alte Pinakothek de Munich.

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