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26 de septiembre de 2022, 2:26:44
Investigación

¿LAS CUEVAS DE ALIBABÁ?


Los Puertos Francos ¿La antesala de los delitos del arte?

Más 130 años de exitosa existencia, secretismo y confidencialidad.


La presión internacional debido a la guerra en Ucrania está forzando a Suiza a tomar regularizaciones. Las medidas no gustan ni a los funcionarios ni a los gobiernos cantonales, sus principales propietarios


REDACCIÓN - Según informa Swissinfo, desde el principio de la guerra de Ucrania y prácticamente forzada por las medidas europeas y mundiales, Suiza ha tenido que volcar su atención a los “activos” rusos gestionados por estos servicios de almacenamiento y que pertenecen en su mayoría a las autoridades cantonales.

¿Qué es un Puerto Franco o Puerto Libre?

Los Puertos Francos (conocidos también como Puertos Libres) son enormes almacenes en los que puede guardarse mercancía sin estar sujeta a impuestos y aranceles de importación. El secreto y la confidencialidad son inherentes a su funcionamiento.

Los Puertos Francos se crearon para facilitar el comercio internacional. Pueden utilizarse para mercancías que van desde coches, metales preciosos y hasta alimentos. Existen Puertos Francos en todo el mundo: Hong Kong, Singapur, Luxemburgo o Dubái.

Se sabe que en Suiza hay 7 Puertos Francos. El más conocido en relación al mundo del arte es del Ginebra, situado en el distrito de la Praille. Con 110.000 m2. El Puerto Franco de Ginebra es el mayor y más conocido de Suiza. Alberga mercancías por valor de miles de millones de francos y genera al cantón (su principal propietario) entre 10 y 12 millones de francos.

En sus inmediaciones hay casas de subastas y marchantes de arte, así, el puerto franco de Ginebra se ha especializado en la que almacenar obras de arte. Se dice medio en broma medio en serio, que es el museo privado de arte más grande del mundo. De los otros 6 no se sabe muy bien ni donde están. También existen 174 depósitos aduaneros abiertos.

Por supuesto, los puertos francos (incluido su contenido exacto y propiedad) todavía mantienen la puerta cerrada e inaccesibles a las autoridades suizas.

Así, una de las cuestiones principales es quienes son sus clientes, sí personas con dinero o criminales. Las autoridades suizas como siempre no ofrecen una respuesta clara, ni la ofrecerán. Perderían su característica más importante: Su discreción.

Fiscalmente, este tipo de puertos ofrecen la ventaja de no cobrar ni derechos de aduana ni impuestos a sus usuarios. Esto implica que un bien puede ser almacenado por tiempo ilimitado a un costo mínimo. Una pintura puede ser trasportada por avión hasta Ginebra y quedarse aquí años sin pagar tasa alguna. Cuando los bienes se encuentran en un puerto franco, el propietario está exento del pago del impuesto a la importación y solo tributará cuando el objeto llegue a su destino final. Pero si logra vender la obra directamente en las instalaciones del puerto franco, el propietario no pagará ningún gravamen por la transacción.

No obstante, en los últimos años, toda una serie de escándalos (desde el robo de antiguos tesoros egipcios hasta el saqueo de bienes del Museo Getty de Los Ángeles) han obligado a Suiza a reforzar sus controles.

En 2016 puso en marcha nuevas normas para los puertos francos. Según dicha normativa las mercancías deben indicar el nombre y dirección del propietario. Aquel mismo año el puerto franco de Ginebra introdujo un sistema biométrico para seguir los movimientos de los clientes. Y también se contrataron expertos externos para confirmar el origen exacto de las antigüedades.

La cuestión que se plantea ahora es si estas leyes más estrictas son suficientes para dar con los bienes rusos que se hallan en la lista de sanciones de Suiza y la UE. Desde la guerra de Ucrania La FOCBS ha incautado mercancías en 112 casos y congelado activos por un valor de 6.400 millones de euros.

Los funcionarios suizos defienden que las leyes actuales son adecuadas para la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia. La transparencia en los depósitos aduaneros es suficiente para aplicar las sanciones. No hace falta tomar medidas”, dijo el portavoz de la Oficina Federal de Aduanas y Seguridad Fronteriza (FOCBS), Simon Erny.

Los expertos, sin embargo, señalan ciertas lagunas en los Puertos Francos suizos. “Los puertos francos, por ley, no están obligados a establecer el beneficiario final de las mercancías almacenadas en sus instalaciones”, dice Anne L. Bandle, directora de la Fundación de Derecho del Arte de Ginebra. En este momento la ley solo exige que las listas de inventario en los puertos francos tengan un propietario legal. Puede ser una empresa o entidad jurídica sin revelar la verdadera identidad del dueño de la mercancía. “Aplicar este requisito conduciría, sin duda, a una mayor transparencia entre las partes”.

En segundo lugar, las normas introducidas más recientemente no pueden aplicarse de manera retroactiva a las mercancías que llevan décadas en estos almacenes. Mientras para las obras y objetos de colección que llegan a los puertos francos se han implantado nuevos procesos, los numerosos artículos que llevan años almacenados en los puertos francos están en un limbo legal”, añade Bandle.

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