REDACCIÓN, De acuerdo con NICE-MATIN, el caso ha regresado a los tribunales siete años después de que una operación encubierta condujera a la policía a un hogar repleto de obras de arte sustraídas de diferentes residencias en Niza, Francia. Diez acusados se encuentran ahora siendo juzgados por un descubrimiento que abarca varias piezas de Pablo Picasso.
En Niza, se reanuda un juicio que inició a principios de mes, relacionado con una operación de la policía judicial llevada a cabo en 2017. Esta operación permitió la recuperación de más de 20 obras de arte robadas, entre las cuales se encuentran al menos siete piezas de Picasso. La intervención se produjo tras recibir un aviso sobre la venta discreta de importantes obras en la Costa Azul.
De acuerdo con el periódico, la Policía Judicial llevó a cabo una operación encubierta en la que se hicieron pasar por un comprador suizo y su asistente, después de recibir información proveniente de Bélgica sobre la venta local de obras de arte robadas.
En un hotel de Niza, los agentes acordaron una reunión, donde un vendedor supuestamente les ofreció un acuerdo multimillonario en efectivo. Posteriormente, los llevó a una casa situada en el pueblo de Peillon, al norte de la ciudad.
La policía informó que, en la propiedad de Peillon, había encontrado lo que se consideraba una exposición privada de arte robado. Entre las piezas identificadas estaban El viejo rey y El payaso de Picasso, así como otras pinturas, esculturas y objetos que luego se relacionaron con una serie de robos ocurridos a principios de ese mismo año.
Se relacionaron varias de las obras recuperadas con un robo ocurrido en octubre de 2017 en Saint-Paul-de-Vence, así como con un asalto a mano armada en Èze el mes siguiente. Además, los investigadores incautaron documentos, teléfonos móviles y dinero en efectivo que facilitaron la conexión entre obras concretas y delitos específicos.
Durante la recuperación, se llevó a cabo una investigación formal sobre varias personas vinculadas a la propiedad de Peillon debido a sospechas de tráfico de bienes robados. Un informe previo caracterizó el caso como una supuesta operación de reventa que tenía como objetivo trasladar discretamente obras de arte robadas a través de canales privados en lugar de hacerlo en mercados públicos.
Las investigaciones previas se consolidan en un único juicio que involucra a diez acusados, quienes enfrentan cargos por su participación o beneficio en una red más extensa dedicada al robo y la venta de obras de arte en la región, según lo informado por la fiscalía. Según medios locales, el tribunal está averiguando si la casa Peillon servía como un centro para almacenar y vender obras robadas provenientes de diversos lugares.
El 19 de enero se anticipa un veredicto que podría ofrecer una mayor comprensión sobre la magnitud de los robos y las rutas que siguieron las obras recuperadas antes de ser detenidas por la policía.
La recuperación de Peillon brindó a los investigadores una perspectiva inusual sobre la forma en que las obras maestras robadas pueden estar expuestas al público. El veredicto en Niza tiene el potencial de esclarecer aún más esa situación.