La absurda obsesión de la inmediatez y protagonismo digital también puede provocar un peligro irreparable en el patrimonio.
REDACCIÓN. La difusión no autorizada de imágenes de un yacimiento arqueológico que no haya sido verificada o que se hallen en proceso de investigación por los expertos ,puede provocar como mínimo facilitar la localización de los sitios y propiciar expolios o saqueos o intervenciones no autorizadas. Por este motivo, ni siquiera los medios especializados cuando comunican una operación policial contra el expolio arqueológico, omiten detalles de la localización para evitar este riesgo.
Esta discreción o rigor, marcaría la diferencia entre un medio y un blog, donde demasiadas veces el autor o Influencer no es consciente o desconoce las consecuencias de publicar una entrada que considera exclusiva, única y diferente, por el simple afán de absurdo protagonismo.
Esto es lo que ha pasado precisamente en México. Según informa EL PROGRESO, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha emitido un duro comunicado oficial amonestando seriamente al un influencer identificado como “Señor Blue”, quien difundió fotografías de una excavación efectuada por habitantes de la comunidad de San Pedro Jaltepetongo. En Oaxaca.
En las imágenes se observaban objetos extraídos del subsuelo que el autor de la publicación describió como parte de una tumba de posible origen mixteco.
De acuerdo con la información difundida por el propio creador de contenido, el hallazgo habría ocurrido de manera fortuita durante trabajos comunitarios. Sin embargo, la divulgación del material se realizó antes de que autoridades competentes verificaran la naturaleza del sitio y sin que existiera supervisión de especialistas en arqueología.
INAH recuerda que la difusión sin autorización puede constituir un delito federal. El Centro INAH Oaxaca señaló que la difusión de imágenes, videos o información detallada sobre sitios arqueológicos que no están abiertos al público o que se encuentran en proceso de investigación puede generar riesgos para el patrimonio cultural. La institución explicó que este tipo de publicaciones puede facilitar la localización de los sitios y propiciar saqueos o intervenciones no autorizadas.
El INAH advierte que todos los vestigios arqueológicos son propiedad de la nación y que su exploración, manipulación, difusión y exhibición están reguladas por la Ley Federal mejicana sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y que la alteración de contextos arqueológicos sin autorización puede derivar en responsabilidades administrativas o penales.
La institución indicó que la creación de contenido en plataformas digitales puede contribuir a la divulgación cultural, pero reiteró que debe realizarse con apego a la normativa vigente y con la autorización correspondiente de las autoridades encargadas de la protección del patrimonio.
El INAH exhortó a la ciudadanía, comunicadores y creadores de contenido a actuar con responsabilidad ante la difusión de información relacionada con bienes arqueológicos. La institución reiteró que la protección del patrimonio cultural requiere la colaboración entre autoridades y sociedad, y que la divulgación sin control puede generar daños irreversibles.
Asimismo, el instituto insistió en que cualquier descubrimiento debe ser reportado de inmediato para permitir la intervención de especialistas.
El pronunciamiento concluyó con una advertencia a respetar los procedimientos legales establecidos para la investigación y difusión del patrimonio arqueológico.