Lo insólito del caso es que se emitiese una licencia de exportación por parte del la Junta de Calificación, Valoración y Exportación del Ministerio de Cultura una estatua que está inscrita en el registro del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.
REDACCIÓN. La noticia saltó el pasado octubre de 2026: El anticuario zaragozano Santos Boy Jiménez Cortés, habría dado el “cambiazo” de una talla de José de la Mora (s. XVII) por una burda copia con la excusa de una restauración.
Por ello el Juzgado de Instrucción nº 7 de Granada le condenó a cuatro años de prisión y 3.650 € de multa por apropiación indebida de la talla conocida como Santa Rosa de Viterbo por uno, o Santa Margarita de Cortona, por otros.
Tras un complicado proceso, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha anulado la condena de cuatro años de prisión, después de que el Tribunal supremo declarase una serie de afirmaciones contradictorias, confusas e inverosímiles en la declaración de las monjas denunciantes.
Los hechos se remontan a 2018 cuando se anuncia el cierre del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Granada. El Vaticano designa a Sor Josefa reubicar a las dos monjas clarisas que quedaban y organizar el traslado de bienes a otros conventos
El cierre de conventos no pasa desapercibido en el ámbito de los anticuarios, y en abril de aquel año , el anticuario zaragozano Santos Boy Jiménez Cortés viajó hasta en dos ocasiones hasta el convento y compró varios lotes.
El anticuario visitó el convento y adquirió varias piezas, entre ellas la escultura, por la que, según se informa, pagó 21.600 €, aunque no estaba seguro de qué era exactamente, sospechaba que podría ser valiosa. Su intuición resultó acertada cuando la vendió a la Galería de Arte Nicolás Cortés de Madrid por 90.000 €. La galería por su parte encargó entonces un informe pericial que valoró la pieza en 350.000 € y obtuvo los permisos de exportación del Ministerio de Cultura español, que valoraban la escultura en 400.000 €. y permite trasladarla a la galería de Cortés en Londres. Ese mismo año su la Galeria Cortés publicará el catálogo “Seven Centuries of Spanish Art“ y ahí la talla, aparece como Santa Margarita de Cortona y no como Santa Rosa de Viterbo , según el experto José Luis Romero Torres, y con ese nombre y la documentación, viaja desde Londres a Maastrich (Holanda) y a la edición de TEFAF de Nueva York de 2019 donde se pretendía su venta en 350.000 €.
En un giro inesperado, alguien descubrió e identifica en un anticuario madrileño —e identificó— un banco de la sillería de un coro como del convento granadino. Lo denunció y arrancó una investigación policial que incomodó a las monjas hasta el punto de pedir a Santos Boy que les devolviera todo lo que le habían vendido. El anticuario aceptó y lo hizo. Excepto que devolver la talla de José de Mora ya que la había vendido a Cortes y ya estaba en Nueva York, con otro nombre y en un circuito en el que ya era difícil intervenir.
Finalmente la talla fue entregada a la policía en 2020 y está depositada en uno de los almacenes del museo de Bellas Artes de Granada, a la espera de que se decida sobre su futuro
En 2024 los jueces absolvieron a Nicolás Cortes del cargo de receptación ya que consideran compró la talla en buena fe y como argumento adicional de la inocencia del galerista, se señalaba que en todo momento que era el propietario y la quería vender, por lo que “no se mueve en un ámbito de clandestinidad, sino todo lo contrario”.
La noticia fue publicada entonces por el PAIS y la recogimos en Pecados del Arte, incluso ARCA, se hizo eco de la información.
En esa ocasión la opinión de la ARCA y Pecados del Arte coincidíamos en dos importantes circunstancias que rodeaba el caso: cómo un ligero cambio de nombre puede permitir la circulación de material supuestamente robado. Así como lo insólito que se emitiese una licencia de exportación por parte del la Junta de Calificación, Valoración y Exportación del Ministerio de Cultura para este objeto religioso a pesar de que la estatua está inscrita en el registro del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, encargado de la protección e investigación del patrimonio histórico de Andalucía.
RECURSO DE LA CONDENA
En 2024, Santos Boy Jiménez Cortés fue condenado a cuatro años de prisión y a una multa de 3.650 euros (4.300 dólares) por apropiación indebida de la obra. Recurrió la condena, y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha revocado la sentencia, calificando el relato de las monjas de "dudoso" y "difícil de creer", es decir no cree en absoluto la versión de las religiosas y pone en duda muchas de las verdades aceptadas en la primera sentencia.
En su fallo, el tribunal declaró que las monjas habían ofrecido versiones diferentes de lo sucedido. Afirmaron que, en lugar de vender la escultura a Jiménez Cortés, le habían pedido que elaborara un presupuesto de restauración.
Sin embargo, un especialista testificó ante el tribunal que la pieza nunca requirió restauración, y Jiménez Cortés argumentó que habría tenido poco sentido involucrar a un comerciante en un proyecto así. El tribunal determinó que las monjas no pudieron documentar la solicitud de restauración y, en cualquier caso, no habrían podido encargarla dada su situación financiera. El relato del comerciante, concluyó el tribunal, era más plausible.
Las monjas también acusaron a Jiménez Cortés de devolver una copia deficiente en lugar de la escultura original. Tras revisar fotografías de la supuesta falsificación junto con imágenes del original, el tribunal dictaminó que la copia jamás habría convencido a nadie. Además, señaló que Jiménez Cortés había reembolsado al convento lo pagado originalmente por la pieza, lo que plantea la pregunta de por qué también intentaría hacer pasar una falsificación.
En resumen, la sentencia viene a decir qu la versión del anticuario es “mucho más verosímil” mientras que la de sor Ángela fue una manifestación “errática y contradictoria” a la que no se puede “dar crédito alguno… con significativos virajes”.
El convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Granada fue finalmente vendido a la orden budista de la Nueva Tradición Kadampa.
Con esta sentencia el anticuario Santos Boy Jiménez Cortés queda absuelto y desde esta publicación esperamos su exoneración reputacional.