Editorial

¿Qué pasa en el Louvre?

Lunes 02 de marzo de 2026

El Louvre es el museo más famoso del mundo. La responsabilidad de dirigir la institución no es poca cosa, ya que no es una cuestión ejecutiva sino que va más allá. No es sólo un museo, es Francia.

Laurence Des Cars su actual presidenta ha dimitido. Es lo mejor que puede hacer y demuestra que es inteligente.

Los problemas del Louvre son estructurales no de gestión. Algún sinvergüenza ha dicho “que en cualquier otro país o institución, esta lista de fallos habría provocado desde hace tiempo la dimisión del director”, pero cuando se trata de una institución que es el símbolo cultural de un país, la cosa no es responsabilidad de un solo tipo, sino que es una cuestión de Estado.

El edificio es viejo, no está preparado para soportar la presión de visitantes, es vulnerable. Se me antoja como un velero antiguo: Precioso, elegante, majestuoso pero que cuando sales simplemente de la bocana del puerto sus maderas empiezan a gruñir por todos lados y que al poco se convierten en intranquilizadores quejidos y crujidos , aunque al dueño le parezca música y solera, pero que al viajero le pueden amargar la travesía.

El museo apesta a humanidad. En serio. Las masas tienen curiosamente su propio olor según el país, Es como una aromática idiosincrásica y la de Francia no es agradable se lo aseguro. La de España supongo que tampoco. Es como el metro en julio y las avalanchas generan inseguridad.

En octubre la ficción se convirtió en realidad y el sueño en pesadilla, y un domingo por la mañana entraron por una ventana en un robo que si bien estaba planificado, parece mas bien de oportunidad, es decir como meter la mano por la ventanilla del coche ajeno y llevarse la V-16.

Añádase que dentro de casa y durante diez años una panda de chorizos (empleados y guías), han robado 10 millones de euros en entradas.

Si a esto se suman las huelgas de los empleados que se quejan por sueldos, saturación de público, estado de conservación y vete a saber cuantas demandas sindicales más, que en Francia son cosa seria , no como aquí.

Me parece más que normal que la señora Des Cars haya dicho basta Me estraña incluso que no los enviase al carajo antes. "La dinámica de modernización del Louvre ya no puede llevarse a caboPermanecer en el cargo equivaldría a gestionar lo existente, cuando el Louvre necesita continuar su transformación". declaraba despues de 5 años de gestión.

El cargo es muy apetitoso y ya veremos que tal lo enfrenta el nuevo director, Christophe Leribault, actual director del Palacio de Versalles y nombrado por el mismo presidente Emmanuel Macron.

Valor, suerte ¡y al toro!

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