Formarían parte de la colección de un ingeniero francés que trabajó en la construcción de carreteras y puentes en el Valle de México y se las llevó en la década de 1920.
REDACCIÓN. LA JORNADA informa que el Gobierno de México ha manifestado “su rotunda desaprobación y rechazo” por la subasta organizada por la firma francesa Casa Millon titulada Les Empires de Lumière, organizada por la firma francesa Casa Millon el pasado 27 de febrero, y que ponía a la venta 40 piezas consideradas como patrimonio cultural del país y exportadas ilegalmente.
Claudia Curiel, titular de la Secretaría de Cultura federal, envió una reclamación para detener la puja de los bienes pues “representan un legado invaluable de las culturas ancestrales y de la historia nacional”.
Se trata de 40 objetos en venta, que integran el patrimonio histórico y cultural del país según un dictamen del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que insistió que según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, tales bienes son “propiedad de la Nación, inalienables e imprescriptibles, y su exportación está prohibida desde 1827, por lo que su presencia fuera del territorio nacional deriva de una extracción ilícita”.
La Secretaria de Cultura de Méjico ha iniciado procedimientos jurisdiccionales en relación a la venta en cuestión, con la finalidad de que “sean repatriadas a territorio mexicano por los canales diplomáticos y legales oficiales, a fin de proteger el patrimonio cultural de nuestro país”.
Pese a las protestas de México y la campaña “Mi patrimonio no se vende”, ninguna venta en Francia de bienes arqueológicos se ha detenido en los últimos doce años.
A pesar que la página web de la subastadora no estaba en funcionamiento el pasado 26 de febrero por “mantenimiento”; sin embargo, el catálogo completo se difundía en otros sitios de Internet.
La pieza de más valiosa se llama “Altar ceremonial”, con un precio estimado entre los 59.000 y 95.000 dólares y procede de Tenochtitlán y tiene dimensiones de 24 x 45.5x 33.5 cm.
Esta pieza formó parte de la colección de Eugène Pépin (1887-1988), constituida en México en la década de 1920 cuando el ingeniero en obras públicas trabajó en la construcción de carreteras y puentes en el Valle de México.
A su regreso a Francia, guardó esta y otras piezas en su sótano durante más de medio siglo, hasta que fue subastada en 1985. El objeto más famoso del conjunto reunido por Pépin es una importante estatua teotihuacana que hoy se conserva en el Pabellón de Sesiones del Museo del Louvre.
Otro de los lotes es la figura olmeca Cara de Bebé, proveniente de Dos Bocas, México, está valorada entre 35.000 a 47.0000 dólares. Es una pieza de terracota con restos de cinabrio. Se fecha en la época preclásica, hacia 1200-550 antes de nuestra era.
También destacan otros tres lotes: una figura masculina de pie descrita como Chontal, un ídolo cultura Veracruz del protoclásico y un incensario ceremonial, todos ellos con una estimación entre los 17.000 y 29.000 dólares. Todos ellos procedentes de Teotihuacan, según informa la sala Millon.