Arte

Continua la lucha de la familia De Csepel para recuperar 28 pinturas saqueadas por los nazis en Hungría en 1944.

David de Csepel, bisnieto del barón Herzog, con una fotocopia de La Oración en el Huerto de El Greco, que anteriormente formaba parte de la colección de arte del barón Herzog (Foto: © Mel Melcon (redes)).

Hungría ha burlado sistemáticamente los acuerdos ratificados en los Principios de Washington (1998 y 2024) y Tezerin (2009) para devolver los bienes confiscados durante el Holocausto.

Lunes 23 de marzo de 2026

La aprobación de HEAR Act es necesaria para permitir que los herederos utilicen los tribunales estadounidenses para litigar por la devolución de sus obras de arte.



REDACCIÓN. Los herederos de la familia de David de Csepel, barón Mór Lipót Herzog ha presentado 15 demandas judiciales en los últimos 80 años en tribunales de todo el mundo reclamando la restitución de sus pinturas, tapices y muebles renacentistas que formaban parte de la colección del bisabuelo el barón Mór Lipót Herzog.

Expertos legales afirman que las enmiendas a la Ley de Recuperación de Arte Expropiado del Holocausto (HEAR) de 2016 podrían allanar el camino para que los casos de expropiación extranjera sean tratados en tribunales estadounidenses. El proyecto de ley bipartidista recibió la aprobación unánime del Senado en diciembre, elimina obstáculos, como las limitaciones de tiempo, para que las víctimas del robo nazi puedan litigar por la restitución.

No obstante, el mes pasado, el Tribunal de Circuito de Washington DC, rechazó la apelación más reciente de la familia, y señaló la necesidad de que el Congreso aprobara la legislación HEAR Act para permitir que los herederos utilicen los tribunales estadounidenses para litigar por la devolución de sus obras de arte.

David de Csepel, había conseguido reunir en 1928, 2.500 obras de arte y se le consideraba el mayor coleccionista del mundo. También vendió numerosas obras a museos de todo el planeta. Entre 1913 y 1928, compró por toda Europa obras de Velázquez, Renoir, Corot, Cezanne, El Greco, Degas, Franz Hals, Daumier, Cranach. En Aquel momento la colección estaba valorada en más de 100 millones de dólares.

Gran parte de ese arte está hoy disperso en museos y colecciones privadas de todo el mundo, incluido el Museo Hermitage de Rusia.

Durante la ocupación de Hungría, miembros de la familia Herzog lograron escapar a otros países y, al principio, ocultaron gran parte de su colección en el sótano de una fábrica familiar. Sin embargo, esas obras de arte fueron descubiertas e incautadas por Adolf Eichmann, que se trasladó a Budapest en 1944 para dirigir personalmente la deportación masiva de judíos a los campos de exterminio. Aunque muchas de las mejores obras se enviaron a Alemania, bajo la dirección de Adolf Eichmann, el resto de la colección se entregó al Museo de Bellas Artes de Hungría (país aliado del Eje). Después de la guerra, el régimen comunista soviético que se apoderó del país tomó posesión del arte que los nazis dejaron atrás y lo esparció por todo su territorio.

Tan pronto como terminó la Segunda Guerra Mundial en Europa en 1945, la familia del barón Mór Lipót Herzog ,comenzó otra batalla: recuperar su histórica colección de arte que fue saqueada por los nazis.

cuando cayó el Muro de Berlín, retomamos esta causa con los miembros del Congreso intentando que Hungría hiciera lo correcto”. Pero Hungría ha mantenido durante mucho tiempo que los herederos de Herzog ya no son dueños de las obras de arte y que en 1973 se pagó una compensación que resolvió las reclamaciones pendientes y por otro lado se acogió al principio de Prescripción Adquisitiva, una situación disputada por los herederos y sus abogados.

La familia lleva más de 15 años demandando a Hungría en tribunales estadounidenses y ahora espera que las nuevas y rigurosas disposiciones de la histórica legislación aprobada por el Congreso finalmente les ayuden a ellos, y a otras víctimas estadounidenses del saqueo nazi, a reclamar su legado familiar.

En los últimos años, los herederos han centrado sus esfuerzos en la devolución de al menos 28 pinturas, incluyendo tres de El Greco. Estas se encuentran en instituciones públicas de Hungría: tres museos y una universidad de Budapest.

Se da la circunstancia que Hungría ha burlado los acuerdos internacionales que ratificó para devolver los bienes confiscados durante el Holocausto. Desde los Principios de Washington en 1998 y 2024 y la Declaración de Tezerin en 2009. Las hipócritas actuación de Hungría contrasta marcadamente con las de otras naciones europeas que han identificado y devuelto obras de arte de esta familia. En la primavera de 2010, por ejemplo, Alemania devolvió una obra maestra del siglo XVI de George Pencz a los herederos de Herzog. Dicha obra se encontraba previamente en museos alemanes, y estos, al descubrir su origen, la devolvieron voluntariamente a la familia..

Mientras tanto, Hungría sigue ignorando las prácticas de sus vecinos europeos y ha obstaculizado los intentos de la familia de recuperar la posesión de su propiedad, perpetuando así los males cometidos y colaboración de Hungría durante el Holocausto.

Ahora, la familia y otras víctimas del robo nazi están poniendo sus esperanzas en la extensión de la Ley HEAR, que fue aprobada por primera vez por unanimidad por la Cámara de Representantes y el Senado en 2016. La cuestión hoy, no es si estos demandantes merecen justicia, sino si el Congreso ha otorgado a los tribunales estadounidenses la jurisdicción para impartirla y aplicar la Ley HEAR.

Debemos asumir esta inaceptable y repugnante realidad, que sigue permitiendo que entidades e individuos se beneficien del sufrimiento del pueblo judío”, declaró el representante Jerry Nadler (demócrata por Nueva York), uno de los impulsores originales de la ley. “No se debe negar la justicia por tecnicismos procesales ni por cláusulas de caducidad legislativa. Proteger a Alemania y a otros gobiernos que poseen obras de arte saqueadas hoy, basándose en teorías académicas abstractas, es un insulto a la historia y la moral

”.

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