Dejemos de historias. Tras la finalización de ARCO y al observar sus resultados, es necesario examinar por qué las artes pláticas no se benefician de una reducción del I.V.A. por parte del Estado Español. Este tema parece ser discutido únicamente en el contexto de ARCO, y se incurre en el grave error de mantener un silencio absoluto durante el resto del año.
Lo crean o no , nuestro gobierno social progresista considera que el ARTE es un tema que concierne únicamente a coleccionistas, lo que implica que se trata de una cuestión privada. En este sentido, las galerías de arte no forman parte del sector cultural. En otras palabras, su función se reduciría a ser simples intermediarios, lo que convierte su labor en algo exclusivamente orientado al lucro.
En contraste, al tratarse de una actividad privada, no guarda relación con el trabajo que realizan quienes llevan al público la "cultura subvencionada" (¿propaganda?) la producción, distribución o exhibición de la cultura generada por cineastas, dramaturgos y compositores, entre otros. En este contexto, si hay un IVA reducido del 10%. Al hacer una comparación con las editoriales, que son fundamentales para enlazar a autores con sus lectores, la desigualdad se vuelve aún más evidente, ya que estas disfrutan de un tipo superreducido del 4%.
Apoyar y promocionar la cultura es esencial para la sociedad, y una manera de lograrlo es aplicando un tipo impositivo de IVA reducido para fomentar su consumo. Sin embargo, surge la interrogante ¿cualquier película puede considerarse un producto cultural o qué criterios se utilizan para determinar cuáles obras son culturales y merecen recibir apoyo?.
Las repercusiones de esta política fiscal son evidentes. Desde 2004, España no ha conseguido alcanzar más del 1 % de participación en el mercado global del arte, a pesar de los 24.000 artistas y aproximadamente 11.000 empleos directamente relacionados con las artes plásticas. La capacidad de inversión de las galerías se ve restringida por la presión fiscal, lo que disminuye su margen para asumir riesgos y agrava aún más la situación precaria de los artistas, especialmente aquellos que son jóvenes y emergentes.
No se trata de hacer sangre , pero al examinar ejemplos, se puede mencionar que las ventas de ARCO 2026 alcanzaron los 195 millones de euros, con la participación de 211 galerías y una afluencia de 95.000 personas en un lapso de cinco días. Nuestra súper feria internacional de arte, coincide con Frieze Los Angeles 2026 (del 26 de febrero al 1 de marzo), donde están presentes 100 galerías y se registran 32.000 visitantes, logrando ventas que superan los 250 millones de dólares en transacciones durante los días del evento. Así, menos visitantes y menos galerías han resultado mayores beneficios.
Las repercusiones para España son evidentes y están debidamente registradas. Un coleccionista o un museo en el país que desee comprar una obra de un artista español en una galería local puede enfrentarse a un impuesto del 21 %. Sin embargo, si opta por adquirir la misma pieza a través de una galería en Francia, en muchas ocasiones solo abonará un 5,5 %. Esta contradicción es tan absurda que se asemeja a situaciones kafkianas. De este modo, el Estado español castiga fiscalmente a sus propias instituciones culturales por respaldar su mercado nacional.
Es inútil y humillante hacer comparaciones con los demás países de Europa.
Alguno cree y no puedo estar más acuerdo, que, si artistas y galeristas organizaran una gala anual, no sé , llamemoslo Premios Juan Gris, con todo el lujo y la pompa de una alfombra roja, además de premios y otros elementos festivos, y contaran con la presencia del presidente del Gobierno y su séquito, así como tres horas de transmisión televisiva, tendrían a artistas realizando discursos en los que se exclamara: «la suerte que tenemos de tener unos políticos como los que tenemos». Imaginemos también que un artista internacional como Damian Hirst dijera algo similar a: "Ver a vuestro presidente hablar con esa lucidez moral me hace sentirme menos incomprendido". En tal caso, al día siguiente, el I.V.A. Cultural para las artes plásticas podría reducirse del 21% al 10% al día siguiente.
Digamos pues, que en España se podría aplicar el siguiente corolario: la bajada de IVA cultural es directamente proporcional a la lamida de culo manifiesta y prolongada, realizada al gobernante por parte de artista o industria, indistintamente de lo rentable o deficitaria que esta industria cultural sumisa sea.
Lo de Torrente Presidente no cuenta.