Editorial

Con los ingleses nunca se sabe…

Miércoles 15 de abril de 2026

El Victoria and Albert Museum (V&A) de Londres pondrá en marcha una página web que explora la procedencia de sus objetos, arrojando luz sobre las historias de algunas obras saqueadas de la colección.

Contado así uno duda que algo grave está pasando en la museística británica.

Pero falta la aclaración: En una publicación de Instagram, Tristram Hunt, director del V&A, afirma: «Fruto de una investigación exhaustiva realizada por el personal del V&A, este sitio web refleja nuestro compromiso institucional con la rendición de cuentas y la transparencia, ya que seguimos operando bajo la Ley de Patrimonio Nacional de 1983, que impide la desincorporación legal de objetos de museo».

Dicha ley estipula que un objeto solo puede ser “desincorporado” del V&A si cumple ciertos criterios, por ejemplo, si es un duplicado, está dañado de forma irreparable o ha sido transferido a otra colección nacional.

Vemos pues que todo sigue igual, o tal vez no. Visto desde fuera, uno podría mal pensar: ¿Me dices que la pieza tal llegó de una expedición en Etiopia en 1867 u otra saqueada de un antiguo palacio imperial de verano en Pekín en 1860? ¡Y a que esperas para devolverlas!.

Pero no. No se devolverán (o se desincorporarán), sino que con toda transparencia y claridad se explicará de donde llegaron y hasta a lo mejor, quién y como se llevo a cabo el expolio.

Dicho así suena a recochineo, aunque tal vez la noticia sea simplemente un aviso para navegantes: ¿El debate de la descolonización de los museos en Reino Unido ha terminado?. Con los ingleses nunca se sabe.

Lo que si está claro, es que los británicos son plenamente conscientes que sus museos son muy rentables tal y como están, y que precisamente las piezas procedentes del expolio y saqueo son las despiertan el mayor interés por parte del visitante, por no hablar del orgullo por su historia, por muy oscura o turbia que haya sido.

En el caso británico parece que desde el BREXIT, alejarse de las directrices europeas pueden mantener vivas las brasas del colonialismo histórico como sello de identidad del país. Recientemente leía, que precisamente su gran legado patrimonial y cultural como sociedad procede de su pasado colonial, y que no es posible para ellos en su fuero interno, disociarlo o incluso condenarlo abiertamente. Prueba de ello es que ni siquiera los recientes gobiernos laboristas, han querido renunciar a ello, ni modificar las leyes del Patrimonio Nacional.

Pero desde luego, a ellos no les importa. El Continente les queda muy lejos.

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