Expertos

Las Restituciones Selectivas

Jorge Llopis Planas | Viernes 01 de mayo de 2026

Desde ya, les digo que los Bous de Costitx no volverán a Palma. Lo digo por si alguno o alguna se cree todavía los cuentos de nuestra Caperucita ROJA titular.

El asunto de la descolonización y descentralización de los museos españoles es una inteléquia que sólo entiende el señor ministro de cultura, y ya ven la que se lía cuando simplemente se piden gilipolleces , y ya no digo cuando se reclaman cosas normales y que están previstas, como el asunto de los Bous de Costitx que están prestados.

La patética obsesión del titular fácil es lo que pierde a nuestros próceres y el que no lo entienda, que se compre una casera y una botella de vino e invente el tinto de verano.

El mangoneo del Patrimonio del Estado por parte de ignorantes iconoclastas es lo que tiene. No lo entienden. Y lo peor es que el Patrimonio ha caído en el cenagal del lodo. A veces la burocracia museística puede ser un coñazo, pero en estas circunstancias ¡Bendita burocracia!. Ni un ministro la puede acelerar. Pero hacer ruido, mucho y es lo que gusta o lo que piden que se provoque para crear más cortinas de humo, que también podría ser.

Las devoluciones, restituciones y desagravios artístico patrimoniales tienen color y eso escuece cuando te peta en la cara: Valencia reclama la Dama de Elche; Andalucía la Dama de Baza y el Tesoro del Carambolo , Aragón las pinturas de Sijena y Baleares los Bous de Costitx y de paso, el yelmo renacentista de Jaime I ; Extremadura reclama la Sillería del Coro de la Catedral de Coria y Castilla León, las pinturas murales de San Baudelio de Berlanga. Y esto sólo para abrir boca.

El problema se tiene con las autonomías afines que se atreven con el Guernica y se niegan a cumplir una decisión Judicial como en Cataluña, cuyas reclamaciones se hacen de manera más bullanguera y la posibilidad de ridículo es más sonoro. Tengo la impresión que las comunidades peperas se quieren burlar del ministro y recordarle que el Café es para todos una vez se ha abierto la barra.

Las reclamaciones son el fruto de la ley más perversa y peor entendida de la democracia, impulsada con un criterio basado en el rencor y enfrentamiento social, y que los nacionalistas espolearon sin tener siquiera los espacios y museos necesarios cuando los tecnócratas llegaron al poder, sin tener ni idea de que es esto del Patrimonio. Se reclamaba como reivindicación política y ahora que han cambiado las tornas, sigue igual.

El discurso de si las obras importantes y significativas de un museo deben o no deben desplazarse viene de lejos y el debate continua. Por una parte se defiende que las piezas emblemáticas no deben desplazarse en ningún caso, puesto que el museo que las acoge está ligado e se identifica con ellas, algo tan simple como que los visitantes van a los museos a verlas y encontrarse el hueco dejado por el cuadro (Espacio Negativo, técnicamente) puede ser decepcionante.

Léase la Gioconda y el Louvre, léase las Meninas y el Prado, léase Guernica y Reina Sofia, etc. Los motivos anteriores se respaldan con conceptos tan elementales como la seguridad de las obras. En 2011 las dos Majas de Goyas viajaron al Japón y se montó importante Cristo. Ya sabemos que nunca pasa nada hasta que pasa. La cuestión del seguro contenta a la Administración pero no a los técnicos. Las pinturas son sensibles y caprichosas: vibraciones, mala iluminación, cambios de temperatura, regulación de la humedad. Con este tipo de obras no quisiera estar en la piel de la empresa de transportes.

¿La cesión o devolución de determinadas piezas desplazadas entre museos estatales debiera ser motivo de conflicto?. En principio, técnicamente no se trataría de una Desincorporación del Patrimonio Nacional.

Entender el contexto museístico del momento sería esclarecedor. Desde mediados del siglo XIX con la desamortización se crearon los museos provinciales de titularidad publica y los museos nacionales especializados se concentrarán en la capital. Desde principios de XX la proliferación de museos provinciales de titularidad estala aumentó según el Real Decreto de 1913. Con la democracia se crea en 1977 el Ministerio de Cultura y su capacidad de gestión de los mismos.

Es importante indicar que los museos nacionales ubicados en Madrid , como el de arqueología, fueron muy “voraces”, y muchas piezas que se hallaron en provincias ya fuera por hallazgos casuales o por las incipientes campañas arqueológicas y sin olvidar que muchas fueron adquiridas. Los argumentos eran muy simples: “Son de todos los españoles y por tanto gestionados y protegidos por el Estado” y la paternalista: “Ustedes no tienen infraestructuras y medios para conservarlos correctamente”. Este sería un resumen.

En un principio el Estado de las Autonomías como modelo de organización territorial de España establecido por la Constitución de 1978, se definió como un sistema descentralizado que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las regiones que integran la nación, basado en la unidad, solidaridad y autogobierno, aunque nadie calculó la evolución de las aspiraciones nacionalista de determinadas comunidades. Y así el lodo, ha llegado hasta el Patrimonio Histórico Cultural y no leo propuestas de la oposición al respecto.

Tal vez, el Estado que venga debería ir pensando en recomponer el asunto de las competencias, y la del Patrimonio concretamente por ser la más frágil y vulnerable. Recuperar el concepto de la Titularidad Estatal de los museos en capitales como espacios comunes. Desterrar términos agresivos como devolución o restitución por cesión permanente. Que sea el técnico y funcionario de carrera quien gestione el Patrimonio Histórico Cultural que tiene España y no iconoclastas iluminados. Rentabilizar y promocionar el Patrimonio Histórico rural protegido, en recursos rentables y gestionados con responsabilidad por parte de consorcios publico-privados.

Se destruye o abandona más patrimonio por dejación y abandono institucional del que se recupera. La Lista Roja de Hispania Nostra y las quejas de miles de asociaciones por la defensa del patrimonio locales de todo el país así lo demuestran.

Ningún gobierno tiene poder sobre el Patrimonio Nacional, Histórico y Cultural de los españoles, y mucho menos emplearlo arbitrariamente según sea su ideología y tipo de gestión que varía teóricamente cada cuatro años. Su obligación es protegerlo, conservarlo, y si tiene recursos aumentarlo. Y en caso contrario ofrecer fórmulas viables y reales para ello, con la participación privada y la sociedad civil.

Conceptos como Bien Común se han prostituido políticamente intentando criminalizar sistemáticamente el concepto de iniciativa privada en la conservación y rentabilización del Patrimonio, cuando el Estado ni las administraciones, ya han demostrado sobradamente que no tienen ni capacidad económica ni técnica para preservar lo que se pierde o abandona.

Es necesario por tanto afrontar sin miedo ni complejos, que significa la Iniciativa Privada. Si el Estado y las Administraciones son capaces de crear o acometer protocolos rigurosos para ceder esta gestión, que se acepte con responsabilidad, rigor y limitaciones por quienes se preocupan o tienen el deseo que este patrimonio no se abandone o termine perdiéndose.

Tal vez el problema sea ese, que ya nos advierte el refrán El refrán "El perro del hortelano, que ni come ni deja comer".

Tal vez sea también porque la sociedad civil, que vertebra la iniciativa privada, todavía no se ha concienciado de su capacidad ni de sus derechos para promover estas iniciativas.

Y mientras la nave va y continuamos llorando por la leche derramada.

TEMAS RELACIONADOS: