No se contemplan los expolios anteriores. De este modo, París se ha asegurado de protegerse ante una posible avalancha de devoluciones que podría dejar vacíos los fondos del Louvre, en caso de que España "se atreviera" a reclamar los robos de arte que confioguran "La Colección Española".
La devolución de las obras de arte sustraídas durante la época colonial francesa avanza, según informa FINESTRE SULL’ ARTE.
En abril pasado, la Asamblea Nacional gala aprobó una ley que facilita la restitución de las piezas expoliadas entre 1815 y 1972.
Con una aprobación de 170 votos y sin oposición, esta legislación fue adoptada por el Parlamento, estableciendo un marco nacional para la restitución de piezas de valor cultural a sus países de origen. Estas piezas fueron robadas con el fin de enriquecer las colecciones del Museo del Louvre, la Biblioteca Nacional y otras instituciones estatales, así como de coleccionistas privados. El enfoque principal de esta normativa se centra en África y Asia, donde ocurrieron los saqueos más significativos, aunque también abarca otros continentes. Aunque no Europa...
La Asamblea, al adoptar este proyecto de ley, cumple finalmente una promesa que Emmanuel Macron hizo a finales de 2017. En aquella ocasión, el presidente francés afirmó en la Universidad de Uagadugú (Burkina Faso) que «dentro de cinco años, se darán las condiciones para que devolvamos a África su patrimonio de manera temporal o definitiva». Ha transcurrido casi una década para que ese compromiso de París se convierta en una realidad. Con ello las autoridades galas buscan saldar una deuda histórica con esta medida, la cual sigue avivando el resentimiento anti-francés en varios países de África en sus aspiraciones extractivas.
La devolución de obras se realizará de manera gradual.
La mayor parte del patrimonio material de las naciones al sur del Sáhara se encuentra conservado fuera de África. Países como Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido llevaron a cabo «una expoliación de objetos patrimoniales sin precedentes» en lugares como China, Corea, Etiopía, Camerún y Tanzania. La lista de naciones despojadas es extensa.
En los últimos años, una política de restitución de obras en cuentagotas ha sido implementada por el Ejecutivo galo. Un ejemplo de ello es la devolución en 2021 de los 26 objetos del tesoro real de Abomey, que fueron reclamados por Benín. Asimismo, a finales de febrero, el tambor sagrado de 'Djidji Ayokwé' fue restituido a Costa de Marfil; esta pieza, utilizada en el siglo XIX, servía para que las comunidades autóctonas se comunicaran y resistieran a los colonizadores. Cada una de estas devoluciones requirió la aprobación de una ley específica por parte del Parlamento para llevar a cabo cada operación de este tipo.
La nueva legislación permitirá a las autoridades francesas devolver piezas de valor a los países que las reclamen sin necesidad de votar un texto cada vez. En efecto, se establece un marco para estas operaciones, lo que facilita que se realicen de manera más transparente y sistemática. Concretamente, cada vez que un país solicite la restitución de una obra, un comité de expertos (cuyos miembros serán seleccionados por Francia y el país demandante) examinará la decisión, la cual será finalmente tomada por una comisión de restitución. Actualmente, al menos diez países, como Mali, Kazajistán y Nepal, están reclamando objetos que fueron expoliados al Estado francés.
Una comisión compuesta por diputados y senadores se reunirá en las próximas semanas para acordar el contenido final de esta legislación. La versión vigente incorpora una enmienda parlamentaria que exige a la Administración la elaboración de un listado de todos los bienes culturales que podrían haber sido expoliados. Esto permitirá que los países de origen soliciten la devolución de dichos bienes.
No es necesario señalar que el nuevo marco legal, no introduce ninguna novedad al procedimiento anterior. De hecho, podría complicar aún más las cosas debido a los trámites burocráticos establecidos.
Los bienes que ya están regulados por acuerdos internacionales previos, así como aquellos derivados del reparto de excavaciones arqueológicas y los que, a pesar de haber sido incautados en contextos militares, hayan participado en actividades bélicas, quedan excluidos. También se abarca dentro del ámbito de aplicación los restos humanos procesados y los bienes que contengan elementos del cuerpo humano, aunque existen algunas excepciones. Cuando varias naciones presentan reclamaciones simultáneas, corresponde a la diplomacia tomar la decisión preliminar sobre cuál de las reclamaciones debe ser evaluada. Es decir ganar tiempo y no resolver el conflicto.
Francia olvida el Expolio Napoleónico
La ley abarca un intervalo de tiempo determinado, que va desde 1815 hasta 1972. Concretamente desde el 20 de noviembre de 1815 y el 23 de abril de 1972,
La selección de esas fechas no fue casual, ya que buscaba evitar la inclusión de los años de la Francia napoleónica (1799-1815), periodo en el cual el ejército francés expolió miles de obras de arte, desde España hasta Egipto y pasando por Italia. Como consecuencia de esta decisión, México no podrá recibir dos manuscritos que ha reclamado durante mucho tiempo: el 'Códice Borbónico' y el 'Códice de Azcatitlán'.
Asi, se excluyen las probables reclamaciones de arte y patrimonio de España , Italia y Bélgica que no se solucionaron en el nefasto Tratado de Viena, firmado el 8 de junio de 1815. De este modo, París se ha asegurado de protegerse ante una posible avalancha de devoluciones que podría dejar vacíos los fondos del Louvre.