Más conocido por el seudónimo de Semyon Skrepetsky, había viajado a Venecia para participar en las protesta contra la presencia de Rusia en la Bienal
REDACCIÓN. El pasado 15 de junio, el artista ruso de 44 años Robert Kuzovkov más conocido por el seudónimo de Semyon Skrepetsky fue acribillado en la calles de la ciudad polaca de Biala Podlaska, en el este del país, donde vivía exiliado desde 2021.
Sus obras de arte, eran caricaturas, a menudo grotescas, se burlaban tanto de figuras históricas como el dictador soviético Josef Stalin así como de líderes contemporáneos, entre ellos; el presidente ruso Vladímir Putin; el jefe de la República Chechena, Ramzán Kadýrov; el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko; el archienemigo de Putin, Alexei Navalny que murió en prisión en 2024; y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
El pasado 12 de Junio, Dia de la Patria Rusa, y tres días antes de sus asesinato, el disidente se manifestó delante de la embajada rusa de Berlín con un cuadro, que imitando un icono ruso, representaba a un Putin bebé en brazos de Stalin.
La Agencia de Prensa Polaca indicó que Kuzovkov había rechazado previamente una oferta de protección de la Agencia de Seguridad Interna de Polonia.
Según informes, las autoridades polacas detuvieron a dos hombres de Bielorrusia, un estrecho aliado de Rusia, en relación con la muerte de Kuzovkov, pero aún no los han acusado formalmente. Biala Podlaska se encuentra a unos 32 kilómetros de la frontera polaca con Bielorrusia.
Según las autoridades polacas todo apunta a una atentado político, aún sin confirmar, aunque El primer ministro polaco, Donald Tusk ha declarado, que este crimen constituiría un acto de terrorismo de Estado si se descubriera que Rusia estaba detrás del ataque.
Las organizaciones de derechos humanos llevan tiempo expresando su preocupación por la persecución del gobierno ruso contra artistas cuyas obras desafían su postura política oficial.