Arte

Reclaman al Museo de Auschwitz acuarelas que pintó una prisionera para sobrevivir a las cámaras de gas.

S/T (niño gitano). Josef Menguele ordenó a Dinah Gottlieva, una serie de acuarelas para ilustrar sus experimentos. (Foto: © Museo de Auschwitz ).

"OBRA FORZADA"

Josef Mengele, ordenó a la prisionera (e ilustradora) Dina Babbitt, que pintara retratos de prisioneros gitanos como documento gráfico de sus experimentos.

Lunes 05 de octubre de 2026

El Museo se niega alegando: “Un prisionero, al crear algo por orden de las autoridades de las SS no se convertía en el propietario legal de la obra creada”.



REDACCIÓN. Las dos hijas y herederas de la ilustradora Dina Gottlieva (Dina Babbit) han demandado recientemente al Museo de Auschwitz por negarse a devolver una serie de acuarelas que su madre pintó durante su cautiverio.

 

Nacida en Checoslovaquia en 1923, Dina Gottlieva se vio obligada a abandonar sus clases de arte en 1939 cuando los alemanes invadieron el país. En enero de 1942, ella y su madre fueron enviadas a Theresienstadt, un campo de concentración en el norte de Checoslovaquia, antes de ser trasladadas a Auschwitz al año siguiente . Siendo prisionera del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, su fama como artista trascendió y sobrevivió pintando acuarelas para Josef Mengele, el médico apodado el "Ángel de la Muerte". Las acuarelas eran retratos de prisioneros gitanos que Menguele quería para documentar sus “experimentos científicos”.

 

La ilustradora accedió con la condición de que se salvara a ella y a su madre de las cámaras de gas.

 

Todas las personas que retrató fueron asesinadas posteriormente en el campo de concentración. Dina firmó y fechó al menos seis de las siete acuarelas con la inscripción "Dinah 1944" a lápiz, utilizando la ortografía original de su nombre.

 

Tras ser liberada, Dina se mudó a Estados Unidos, se casó con el famoso Ilustrador Art Babbit de los estudios Disney y adoptó su nombre , Dina Babbit, En Hollywood trabajó durante casi 20 años como animadora para varios estudios y ayudó a producir personajes populares como el Coyote, Piolín y el Pato Lucas.

 

A lo largo de su vida, Dina intentó recuperar siete de esas obras del museo en Polonia. Pero el museo se negó a entregarlas, alegando que el valor histórico y educativo de las pinturas prevalecía sobre su derecho de propiedad.

 

En 1973, viajó al museo para autenticar las pinturas, dando por sentado que allí se las devolverían. En cambio, el museo la entrevistó, le mostró las pinturas, le pidió que las autenticara y la envió a casa con las manos vacías, dice la denuncia.

 

 

Actualmente las dos hijas de Dina Gottliebova Babbitt —Michele Babbitt Kane y Karin Wendy Babbitt— están demandando al museo para que les devuelva los retratos en acuarela que su madre creó mientras luchaba por sobrevivir como judía en un campo de exterminio nazi, según informa THE NEW YORK TIMES.

 

«El Dr. Mengele le arrebató los retratos terminados», afirma la demanda. «Dina Gottliebova Babbitt nunca vendió, cedió, transfirió ni renunció voluntariamente a las acuarelas. Sin embargo, más de 80 años después, las siete acuarelas siguen en posesión del Museo, que alega ser el propietario —y no los herederos de Dina Gottliebova Babbitt—».

 

El Museo de Auschwitz-Birkenau, ubicado en el antiguo campo de exterminio en Polonia, defendió su decisión de conservar las pinturas, describiéndolas como importantes testimonios de la persecución nazi.

 

Seis de las pinturas de Babbitt que se encuentran actualmente en el museo fueron adquiridas en 1963 a un superviviente del campo de concentración. Una séptima fue adquirida en 1977. El museo argumentará que los objetos del antiguo campo son propiedad del Estado, basándose en las leyes polacas y en un estatuto museístico.

 

El artículo 4 de una ley de 1947 que creó el museo dice: “El Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau en Oswiecim tiene la tarea de recopilar y compilar pruebas y materiales relacionados con los crímenes nazis, ponerlos a disposición del público y realizar investigaciones académicas sobre ellos”.

 

EL MUSEO DE AUSCHWITZ RESPONDE

Pawel Sawicki, portavoz del Memorial de Auschwitz, explica en un correo electrónico: «Comprendemos perfectamente la sensibilidad de la familia de Dina Gottliebova hacia las obras que realizó por encargo de Josef Mengele en circunstancias que sin duda marcaron su vida, pero, en cumplimiento de nuestra responsabilidad legal, expresamos nuestra profunda convicción de que las acuarelas deben permanecer en el Memorial. Los retratos de las víctimas romaníes son los pocos fragmentos que quedan de la documentación elaborada por Mengele como parte de sus experimentos criminales, y por lo tanto, deben considerarse documentos únicos relacionados con la historia de Auschwitz».

 

A lo largo de los años, Babbitt apeló a varios funcionarios estadounidenses que respaldaron su reclamo e hizo gestiones para obtener una restitución mediante correspondencia con el gobierno polaco y el museo. Tras agotar esas vías, las hijas decidieron finalmente acogerse al Código de Procedimiento Civil de California, que en 2024 otorgó a los reclamantes de arte de la época del Holocausto un plazo de dos años para presentar demandas que, de otro modo, podrían haber prescrito.

 

En la demanda presentada esta semana, los demandantes solicitan que se declare que Babbitt es el legítimo propietario, la devolución de las pinturas y una indemnización por daños y perjuicios de cuantía indeterminada.

 

La demanda alega que “el Museo afirmó en ocasiones que las acuarelas pertenecían al Dr. Mengele y no a Dina Gottliebova Babbitt, calificándola como la ‘empleada’ del Dr. Mengele”. “En al menos una ocasión, un funcionario del Museo le comunicó a Dina Gottliebova Babbitt que, legalmente, el único que podría tener un derecho sobre las pinturas era el Dr. Mengele, y que era poco probable que lo ejerciera”.

 

“Cabe plantearse una pregunta teórica”, continuaba el correo electrónico del museo, “¿qué ocurriría si los supervivientes o sus herederos exigieran la devolución de todos los objetos que ellos o sus familiares crearon: obras de arte, pinturas, fotografías y planos elaborados en el campo de concentración?. Otros objetos fabricados a "petición" de las SS, como por ejemplo la puerta con la inscripción "Arbeit macht frei", que fue elaborada en el taller metalúrgico del campo por un maestro de la herrería artística, Jan Liwacz». Evidentemente cabría preguntarse si Liwacz sobevivió o no…

 

Si el argumento no es lo suficientemente bizarro, continua: las obras de arte no deberían ser catalogadas como "arte robado por los nazis", ya que la pintora las creó siendo prisionera y, por lo tanto, no tenía ningún derecho de propiedad sobre ellas. Un prisionero, al crear algo por orden de las autoridades de las SS no se convertía en el propietario legal de la obra creada”. Finaliza el museo como excusa…

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas