Actualidad

La Cartuja de Miraflores solicita al Metropolitan la devolución de una talla de Gil de Siloe

Santiago el Mayor de Gil de Siloé. Hoy en el MET (Foto: © MET /CLOISTERS).

¿SE ATREVERÁ EL MINISTERIO DE CULTURA?

La talla fue robada en 1905 y comprada por el MET en 1969

Miércoles 15 de febrero de 2023

El autor del robo fue José María de Palacio y Abárzuza, Conde de las Almenas, constructor del Palacio del Canto del Pico en Torrelones (Madrid)



REDACCIÓN. Según informa el DIARIO DE BURGOS la comunidad cartuja de Miraflores de Burgos ha solicitado formalmente al Museo Metropolitan de Nueva York la restitución de una de sus más preciadas joyas. Una talla de Santiago el Mayor, obra de Gil de Siloe, tallada en alabastro de 46 cm., entre 1483 -1493, según consta en la ficha de la obra con nº 69.88. Otra pieza sería un Grifo de alabastro de 46 cm., también de Gil de Siloe con nº 27.18.1,

Ambas fueron robadas en 1905, “por un siniestro personaje que en el primer cuarto del siglo XX realizó todo tipo de desmanes de todo pelaje contra el rico patrimonio artístico burgalés”. Se llamaba José María de Palacio y Abárzuza y ostentaba los títulos nobiliarios de tercer conde de las Almenas y primer marqués del Llano de San Javier y que fue el constructor del polémico Palacio del Canto del Pico en Torrelodones.

Amabas tallas formaban parte del conjunto escultórico del panteón real de Juan II e Isabel de Portugal y es la gran joya escultórica de la Cartuja de Miraflores, realizada por Gil de Siloe y ambas figuras son propiedad MET desde 1969 y 1927 respectivamente.

Si la petición de la comunidad cartuja será atendida o no todavía es una incógnita. Dependerá en buena manera de las gestiones de Patrimonio Histórico, el Ministerio de Cultura y de Asuntos Exteriores de España ya que lo que es incuestionable es que esta pieza fue robada del monumento funerario, hecho más que demostrable y que ha sido estudiado y analizado desde entonces y hasta nuestros días por distintos investigadores e historiadores. Detrás del latrocinio , que no fue el único, porque se sabe que hay más piezas que salieron de forma clandestina del cenobio cartujo.

Las piezas salieron de España (se ignora si legalmente) y se vendieron en subasta. Así lo indica la ficha de Procedencia de la talla de Santiago el Mayor nº 69.88 del Museo:

Del sepulcro de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal en la Cartuja de Miraflores, en las afueras de Burgos, España; Conde de las Almenas, Madrid (vendido en 1927); su venta, American Art Association, Nueva York (13-15 de enero de 1927, lote 361); se dice que está en una colección privada, Boston (en 1934); Reginald de Covan, Nueva York; André Tressley, Nueva York (vendido en 1969).

Por su parte la ficha del Grifo con nº nº 27.18.1, indica:

Conde de las Almenas; su venta, American Art Association (13-15 de enero de 1927, no. 189)

En 2006 durante las obras de rehabilitación del conjunto de imaginería de la iglesia del monasterio, algo llamó la atención de los restauradores: La enorme diferencia en la calidad de algunas de las piezas que integran el conjunto funerario. Se pensó que podría ser que no todas hubiesen sido obra de Gil de Siloe, sino de alguno de los aprendices de su taller. Sin embargo, la tesis que defiende la profesora de Arte de la Universidad de Valladolid María José Martínez Ruiz, es que esta “diferencia” es fruto de la falsificación y sustitución de las piezas robadas. En este punto es en el que aparece el conde de las Almenas.

José María de Palacio y Abárzuza ya fue en su día desenmascarado por Juan Albarellos, director entonces del “Diario de Burgos, de avisos y noticias”. Recientemente ha sido la profesora Martínez Ruiz quién ha arrojado luz sobre el personaje y las circunstancias que rodearon el robo.

A inicios siglo XX el cenobio burgalés arrastraba una importante ruina fruto de los expolios llevados a cabo durante la invasión francesa y por las sucesivas desamortizaciones posteriores. En esos momentos hizo su aparición en Burgos el conde de las Almenas, quien haciéndose pasar por un presunto mecenas y con el beneplácito de los monjes , se arrogó la responsabilidad de llevar a cabo obras de reforma en el interior del templo.

En el detallado e interesantísimo estudio de la profesora Martínez Ruiz “Las aventuradas labores de restauración del conde de las Almenas en la Cartuja de Miraflores”, se desvela que 1905 el conde de las Almenas inició una personalísima rehabilitación del monasterio cartujo, que se prolongó durante años con un resultado nefasto.

En un estudio realizado en 1936, y que tenía como referencia otro de 1905, la historiadora apunta «La escultura de Santiago el Mayor había desaparecido y tres figuras nuevas, que nada tenían que ver con el conjunto inicial, habían irrumpido entre los apóstoles quizá para disimular los huecos dejados por las perdidas. Es decir, imágenes procedentes de otro lugar, y poco acordes con el programa iconográfico original, habían sido mezcladas con las primitivas ».

Para la profesor Martínez Ruiz, el conde de las Almenas encarnaba a la perfección el ambiguo gusto por las artes propio del coleccionismo de principios del siglo XX, Llevando a este personaje a edificarse un palacio en Torrelodones conocido como 'El Canto del Pico' . Aquel estrambótico edificio atesoraba en su interior buena parte del arte reunido y robado por el conde. Así mismo fue incorporando en su decoración ecléctica fragmentos arquitectónicos y escultóricos de muy diversa procedencia que el conde fue expoliando a lo largo de su vida. Hoy el Canto del Pico está deshabitado, ha sido expoliado y está en total abandono.

En el año 1926, con la excusa de una exposición, el conde las Almenas trasladó hasta Nueva York , 447 de sus más preciadas piezas que fueron subastadas en 1927. William Randolph Hearst compró varias de ellas, mientras que otras terminaron en colecciones particulares y en museos.

Una de las joyas de la subasta fue la talla de Santiago el Mayor de la Cartuja de Miraflores, fue comprada y pasó por diversas manos, hasta que en 1969 la adquirió del Metropolitan y desde entonces se exhibe en The Cloisters.

En el catálogo de aquella subasta también figuraba el Grifo de alabastro que según todos los expertos, pertenece al armazón ornamental que rodea el sepulcro. Esta última la adquirió directamente el museo en 1927 y por tanto podría ser igualmente reclamada al museo como pieza robada en 1905.

Teniendo en cuenta el personaje, los antecedentes y la investigación realizada durante años no quedaría duda de la tipificación de los delitos: Robo, tráfico ilícito y venta fraudulenta

Aprovechando que el Fiscal de Nueva York Albin Bragg está en racha, sería la oportunidad para que se plantease formalmente y por parte de las autoridades españolas la solicitud de restitución de ambas piezas, sin reparos ni medias tintas.

TEMAS RELACIONADOS: