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Rusia blinda la restitución de “Tarquino y Lucrecia” de Rubens

"Tarquinio y Lucrecia" (1611) J.P. Rubens fue robada en Alemania en 1945 (Foto: © Wikipedia).

LITIGIO A LARGO PLAZO

La obra fue expoliada en 1945 por un oficial soviético en el Palacio de Rheinsberg y revendida en Rusia en 1999

Martes 19 de diciembre de 2023

La Justicia alemana incluyó la pintura en su Base de Datos de Obras Desaparecidas, por tanto su venta legal es imposible.



J.A.- Alemania ha vuelto a exigir a Rusia la restitución del óleo de J.P. Rubens “Tarquino y Lucrecia” (1611), saqueado en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial por las tropas de ocupación soviéticas.

Esta restitución y la reclamación de otras 200.000 piezas por parte de Alemania, se han convertido en una cuestión política desde 2007, ya que Rusia mantiene su postura según la cual, los objetos saqueados en Alemania durante la guerra son considerados como “Compensación de perdidas”.

La ministra de Cultura de Alemania, Christina Weiss, dijo que plantearía el caso de la desaparición de Rubens a su homólogo ruso, Alexander Sokolov. La disputa amenaza con eclipsar una reunión entre el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente ruso, Vladimir Putin.

El propietario actual del cuadro desde 1999, es el coleccionista ruso Vladimir Logvinenko.

Federico el Grande compró la obra en 1765 para la colección de la pinacoteca del parque Sanssouci de Potsdam. El cuadro fue visto por última vez en 1942 alli antes de su trasladado al Palacio de Rheinsberg para su protección. En 1945 por lo visto fue “comprado” por un oficial ruso, circunstancia poco probable porque los soviéticos no negociaron jamás nada, mientras arrasaron Alemania. La obra continuó en casa del oficial, doblado y escondido, hasta que su hija lo vendió a un anticuario por 800 dólares. En ese momento la obra presentaba un lamentable estado ya que había sido doblada. En 1999 ya restaurada, fue comprada Vladimir Logvinenko.

La Fundación de Palacios y Jardines Prusianos Berlín-Brandenburgo (SPSG), la considera como la pintura más valiosa de las saqueadas en Alemania, y por tanto el gobierno alemán la considera “obra desaparecida” y la incluyó en la Base de Datos de Obras Perdidas (Art Lost DB).

Esta condición de obra desaparecida, hace imposible su venta legal en el segundo mercado a nivel internacional, opción que el actual propietario podría estar contemplando ante la elevada estimación de precio de la obra (más de 80 millones de euros).

Logvinenko ya presentó una demanda en 2021 en el Tribunal de Postdam para que se reconociera su propiedad legal sobre la pintura y por tanto poder retirarla de esta Bese de Datos. En noviembre de 2023, el tribunal dictaminó: «El demandante no es el propietario del cuadro» y encima, pagó las costas.

Esta demanda se basaría en la suposición que el ruso quiere vender la obra y legalmente no puede al ser considerada internacionalmente como procedente de expolio.

Y aquí comienza el vericueto legal, ya que Alemania dictaminó que la decisión de propiedad, debe tomarla la justicia rusa, ya que el cuadro se encontraba en Rusia en el momento de la adquisición por parte de Logvinenko. No obstante, el tribunal insiste «que el demandante no es el propietario de la pintura según la legislación rusa pertinente, porque no adquirió la propiedad ni mediante una transacción legal ni mediante una adquisición de buena fe, y no la heredó»

Los rusos por su parte dicen que “el cuadro fue comprado por Logvinenko en buena fe, ya que la República Federal de Alemania tampoco pudo proporcionar pruebas completas de la situación de propiedad y las circunstancias exactas de un caso relacionado con la guerra". por tanto olvidándose de su procedencia como obra expoliada, consideran la propiedad legal basándose en que el expolio de las tropas soviéticas durante la guerra fue legitima.

Logvinenko por su parte dice que la pintura es suya y seguirá siéndolo, incluso si termina en un museo ruso. Está enfadado porque los medios rusos y alemanes lo presentan como un operador turbio con vínculos con el crimen organizado ruso, lo cual pondría en duda la supuesta compra legal en 1999.

Dado la trascendencia e importancia de la obra, nadie duda que Alemania insistirá en su recuperación ante las más altas instancias rusas. Tampoco nadie duda que “Tarquino y Lucrecia” no volverá a Alemania en los próximos diez años.

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