La cotización alcista de la plata hace suponer que el objetivo es la fundición de las piezas, por tanto la perdida definitiva es más que probable.
REDACCIÓN. DUTCH NEWS informaba el del robo de toda la colección de plata antigua del Museo de la Plata en Doesburg. El allanamiento tuvo lugar alrededor de las 4:30 de la madrugada del miércoles 22 de enero, cuando dos hombres irrumpieron en la iglesia Doesburg Martini, donde se encuentra el museo. Derribaron una puerta y luego rompieron todas las vitrinas para acceder a los objetos.
Los ladrones sustrajeron más de 300 piezas por un valor conjunto de decenas de miles de euros.
“Solo se dejó la cerámica, que estaba en exposición temporal ” declaró el director del museo “Las Piezas que se habían coleccionado durante décadas. Es una pérdida personal y una pérdida para Doesburg”.
La colección de plata antigua proviene de más de 20 países fabricados entre 1700 y 1920.
Entre los objetos más valiosos se encuentran tarros de mostaza, cucharas y objetos relacionados con las industrias de la mantequilla, el vinagre y el tabaco. Si bien individualmente su valor de mercado es modesto, en conjunto la colección representaba un conjunto coherente de material cultural.
Este nuevo robo se suma a una serie de robos selectivos en Holanda, cuyo objetivo no son las obras de arte sino su material. En este caso plata cuya cotización se ha disparado en las últimas semanas, pero o hay que olvidar que el pasado enero los tesoros patrimoniales de Bulgaria, de oro valorados en más de 4 millones de euros fueron robados del Museo Drents en Assen, en otro ataque igualmente rápido, expeditivo y viloneto con bomba.
En ambos casos se teme que el objetivo final sea la fundición y por tanto es poco probable su recuperación. Una vez reducidos a materia prima, el valor cultural, histórico y probatorio de los objetos se pierde para siempre.
ARCA, por su parte, confirmaría que esta tendencia delictiva, denota que lo ladrones no buscan traficar con obras identificables, sino extraer valor material rápidamente, eliminando así el riesgo asociado a la venta de patrimonio robado reconocible.
ARCA insiste que este nuevo robo, es un ejemplo de cómo los museos más pequeños, son cada vez más vulnerables a la delincuencia organizada, ya que las instituciones más pequeñas están particularmente expuestas, ya que a menudo carecen de recursos para vigilancia avanzada, refuerzo físico o monitoreo continuo.
Mientras que las grandes instituciones, por ejemplo el Louvre, se enfrentan al escrutinio público y político cuando falla la seguridad, los museos más pequeños sufren pérdidas proporcionalmente más graves: Les roban colecciones enteras.