Editorial

BANKSY ha muerto ¿Y ahora qué?

Lunes 23 de marzo de 2026

Hace tres años nos preguntamos en Pecados del Arte lo mismo: ¿Qué problema hay en llamarse Robin Gunningham?. Parece ser que a los 51 años, Robin (Bristol 1975) ya se ha cansado de jugar al Comando Grafitero después de casi más de cuarenta años de actividad artística y de hacer de Chico Malote.

Al final la maldita IA, y unos chavales de la Queen Mary University, han dado con él trazando un "perfil geográfico" de las direcciones donde ha vivido o ha sido "avistado" en los últimos años y los lugares donde han aparecido sus obras callejeras, principalmente en Londres y en Bristol. La técnica ha permitido dar con una serie de "puntos calientes" por los que teóricamente se ha tenido que mover Baknsy, incluido un pub, un parque y cuatro apartamentos, tres de ellos en la capital británica. El estudio concluye que todos esos lugares han sido frecuentados por Robin Gunningham. Para terminar Reuters hizo su trabajo: Guninnigham estuvo en Nueva Yotk en el 2000, vandalizó una pared lo detuvieron, y claro el registro policial no engaña ni se inscriben alias.

No hay que quitar en absoluto merito al tipo: Como diseñador gráfico ha creado innegables y potentes icónos con una técnica de plantillas compleja como es el estarcido; Ha conseguido excitar la imaginación de los seguidores en un permanente ¿Cuándo aparecerá el próximo?; Ha creado un discurso ideológico crítico basado en un inteligente humor muy británico: Culto e incisivo; Ha creado escuela con infinidad de seguidores internacionales; No ha sido un vándalo estrictamente hablando, ya que sus lienzos no eran fachadas protegidas ni monumentos, sino edificios abandonados o elementos sustituibles.

Pero al final un ejercicio de clase universitario ha superado al Terrible Enfant, y ha redimido a que los redactores disléxicos y ya no se tengan que preocupar en escribir Bansky o Banksy.

El declive de la arrogancia de Robin Cunningham como artista guerrillero antisistema comenzó cuando entró en el sistema con aquella subasta performance en Sotheby’s en 2018, y culminó cuando comprobó que su merchandising se vendía sin que él, no percibiese ni un céntimo en Derechos de Autor, ya que según el juez consideró en 2022 que: “Si es anónimo no tiene autor, por tanto no tiene derechos reconocidos”. Ni Droites de Suites ni royalties; todo el mundo se hacía rico menos Robin Gunningham

Los ingleses son muy aficionados a los artistas antisistema de cómic y los íconos que crean ¿Recuerdan la película “V for Vendetta”? Maldita la gracia le estará haciendo al diseñador de la máscara de marras que se esté vendiendo por todo el mundo cuando los pijoprogres la lían a pedradas, y él sin ver un céntimo por Derechos de Autor.

Robin Gunninghan, Banksy, ha conseguido que su obra sea reconocida internacionalmente, desde Bristol, Paris, Gaza o Ucrania. En las últimas dos, dudo mucho que fuese el autor material, y por otro lado nada más fácil que enviar las plantillas, y que otro se juegue el cuello por ti.

Banksy ha sido un revulsivo económico y turístico para los pueblos y ciudades en los que amanecía un nuevo graffiti de Gunningham, gracias a la legión de mitómanos y fans.

En Pecados del Arte hemos sido duros con Banksy. La pose hipócrita antimercantilística es molesta como los modelos cosificadores de la Alfombra Roja de Hollywood mientras claman Me Too!, aunque por otra parte, reconozco que cada uno es libre de construir el relato que quiera: El capital es el capital. Se le estima una fortuna de más de 20 millones de libras y con entramado societario para canalizar los beneficios del merchandising.

Las preguntas que surgen ¿Venderá ahora como Banksy o como Gunningham? ¿Sus obras cotizarán igual una vez desvelado el misterio? ¿Cómo se librará del acoso de sus fans? ¿Su casero le subirá el alquiler? ¿Reclamarán alguna compensación por haber sido señalados durante años como Banksy, David Jones, Robert Del Naja, el fotógrafo jamaicano Peter Dean Rickards, el artista francés Thierry Guetta conocido como Mr Brainwash.?.

Los abogados de Gunningham- Banksy ni aseguran ni desmienten. Temen por la seguridad de Gunningham “violaría la privacidad del artista, interferiría con su arte y lo pondría en peligro”, declaran, y que también podría perjudicar al público, “trabajar de forma anónima o bajo un seudónimo sirve a intereses sociales vitales” y “protege la libertad de expresión al permitir que los creadores digan la verdad al poder, sin temor a represalias, censura o persecución”.

Las únicas represalias serían por haber vandalizado monumentos o edificios protegidos (Tribunal Superior de Londres en 2025), ya sea él mismo, que lo dudo porque es hábil, o sus falsificadores que hacen más daño que otra cosa, y perseguido, tal vez por la His Majesty's Treasury o Tesorería de Su Majestad, por no haber pagado los impuestos del beneficio obtenido por la venta de sus obras.

De nuevo es reconfortante como la copla española, le da a la Leyenda Negra Inglesa una nueva lección de modos:

“Maldito parné,
Castigo de Dios, castigo de Dios,
Es la crucecita que llevas a cuestas,

María de la O”…

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