El marchante suizo está acusado de encubrimiento de bienes robados y blanqueo de capitales. Su amigo y socio, Olivier Thomas, se enfrenta a cargos de abuso de confianza, malversación y blanqueo de capitales.
REDACCIÓN- según informa HENI, canal de noticias de Catherine Hutin, hija de Jacqueline Roque, un tribunal penal de París llevará a juicio a Yves Bouvier, tras la orden de un juez, debido a la supuesta desaparición de numerosas obras de Picasso que estaban en un almacén alquilado por la hijastra del artista a la empresa de Bouvier.
Acusaciones de encubrimiento de bienes robados y blanqueo de capitales pesan sobre el marchante suizo. Por su parte, Olivier Thomas, amigo y socio del acusado, enfrenta cargos relacionados con abuso de confianza, malversación y también blanqueo de capitales.
El 15 de enero de 2026, el juez encargado de la investigación confirmó que hay razones suficientes para llevar a Bouvier a juicio. En 2015, una denuncia presentada por Catherine Hutin, hija de Jacqueline Roque, la última compañera de Picasso, dio inicio a la investigación. Hutin había descubierto que faltaban obras en el apartamento que había alquilado a la empresa de Bouvier, ubicado en un suburbio de París. Ocho años antes, había solicitado a Olivier Thomas, un marchante de arte y amigo de ambos, que se encargara de vender la última residencia de Picasso en la Riviera, conocida como el Mas Notre-Dame-de-Vie en Mougins, y que trasladara los muebles a un almacén.
Durante el desarrollo de la investigación, Hutin reportó nuevas desapariciones, lo que llevó el total de obras perdidas a cerca de 70. Algunas de estas piezas fueron identificadas en las fotografías tomadas por la cámara de Olivier Thomas. Es importante mencionar que se reveló que Bouvier había vendido a Dmitri Rybolovlev dos retratos de su madre y 60 dibujos de sus cuadernos de bocetos por un monto total de 36 millones de euros. Aunque el coleccionista ruso presentó una denuncia, decidió retirarla tras llegar a un acuerdo extrajudicial con Bouvier en 2023, en el contexto de una disputa legal más amplia que se prolongó durante nueve años.
Las obras de Picasso, según Bouvier, eran propiedad del fallecido marchante parisino Jean-François Aittouares. No obstante, el juez instructor concluyó que «no existe ni un solo elemento que demuestre su implicación». Bouvier comentó que «fue un acuerdo verbal» y detalló que, a través de un fideicomiso en Lichtenstein, pagó 8 millones de dólares a Hutin por las obras en cuestión. Sin embargo, la sentencia indica que este pago «en realidad correspondía a una venta anterior de 11 cuadros» realizada en 2010, un hecho que no se pone en duda. El juez también subrayó que «el Sr. Bouvier no ha presentado ninguna prueba ni documentación sobre la compra de las obras», las cuales desaparecieron del depósito.
El juicio, según Bouvier, es «completamente injustificado y sin fundamento». Su abogado, Philippe Valent, afirmó que «el caso es absurdo. La Sra. Hutin cobró por las obras vendidas por el Sr. Bouvier» y describió la situación como una «colusión» en contra de su cliente. Por su parte, Olivier Thomas sostiene que no tiene «nada que ver» con las ventas realizadas por Bouvier.
La abogada de Hutin, Anne-Sophie Nardon, expresa que están "aliviados por una sentencia que confirma todas sus sospechas, tras un proceso que ha durado una década", y ahora tienen la esperanza de que "la verdad se establezca en los tribunales".