La investigación desmanteló una red que llevaba varios años activa y dedicada a la venta de falsificaciones en Italia y en el extranjero, incluida España.
Jorge Llopis Planas.- La falsificación de arte y su venta no se lleva a cabo únicamente con grandes firmas o autores de cotización importante. De hecho, este tipo de obras las que llaman la atención, por lo que las piezas de artistas menos relevantes pueden pasar más desapercibidas.
Así, el pasado 21 de octubre Comando de los Carabinieri para la Protección del Patrimonio Cultural (TPC) de Roma llevó a cabo 41 registros personales y locales, y un número similar de comercios relacionados con la falsificación y venta de obra de un autor italiano del siglo XIX prácticamente desconocido para el público en España: Vincenzo Irolli.
Vincenzo Irolli nació en Nápoles en 1860, entonces en el Reino de las Dos Sicilias. En su pintura, encuadrada en el Verismo Napolitano, supo integrar las tradiciones italianas, aplicando las innovaciones de la luz y el color de la pintura moderna con un estilo muy personal, de pincelada suelta , empastada y de vibrantes colores. Practicó sobre todo la pintura de género con figuras maternas de intensa emotividad, retratos de niños y coloridas escenas de la vida cotidiana a la manera de sus coetáneos europeos en lo que podríamos hablar de la orbita impresionista.
Fue un artista muy premiado a nivel nacional e internacional, por tanto no estamos hablando de un desconocido, sino de un artista que hoy es coleccionado por verdaderos amantes aunque su cotización internacional no es alta como indican los parámetros de mercado como Artprice. Digamos simplemente, que no está de moda.
Según Artprice en su clasificación mundial en el ranking de referencia que ordena a los artistas según su volumen de negocios (cifra de ventas) generado en las casas de subastas de arte a nivel global, Irolli ocupa el puesto 3.068 mientras que sus coetáneos Ramón Casas el 2.831 o Julio Romero de Torres el número 4.047 o Dario de Regoyos el 9.749 por poner unos ejemplos.
En este caso, el operativo policial tampoco ha sido menor ya que ha abarcado numerosas ciudades, entre ellas Nápoles, Salerno, Bari, Lecce, Palermo y Messina, así como otros centros del sur de Italia y Sesto San Giovanni, en Milán.
La investigación, llevada a cabo por los TPC ha identificado hasta el momento a diez personas por conspiración criminal, falsificación de arte, receptación de bienes culturales robados y exportación ilícita de bienes culturales y se han presentado veinticinco cargos relacionados con aproximadamente 69 pinturas. Además de los sospechosos se incluye, anticuarios, comerciantes de antigüedades y restauradores, profesionales potencialmente relacionados y necesarios con esta pintura del siglo XIX y principios del XX.
Según la investigación, el grupo organizaba sus actividades mediante una precisa división de tareas . El presunto promotor, experto en el mercado del arte contaba con la ayuda de su esposa para la logística de la publicación de las obras en línea y con el asesoramiento técnico de un amigo. Posteriormente, las pinturas se ofrecían a compradores, incluso a aquellos que desconocían su falsificación, con el objetivo de expandir el mercado y aumentar las ganancias.
La red habría tenido su base en las provincias de Nápoles y Salerno, operando también de forma continua en Reggio Calabria y otras regiones del sur de Italia, con ramificaciones comerciales más allá de las fronteras nacionales.
Durante la investigación, se incautaron un total de 24 cuadros. Los investigadores también identificaron 84 ventas de obras a través de plataformas en línea y confirmaron la exportación de otros nueve cuadros a Austria, Portugal, España, Francia, Gran Bretaña, Bélgica e Irlanda.