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De Sitio Patrimonial a patíbulo

lunes 27 de abril de 2026, 10:00h

Un pobre hijo de puta se sube al Túmulo de la Media Luna en TEOTIHUACAN en Méjico. Saca su calibre 38 y dispara dos tambores y mata a una pobre canadiense que seguramente estaba deseando volver al hotel para tomarse un refresco. Hiere a siete más y la masa enloquecida arrolla a cinco personas.

Es un caso que deberían analizar los siquiatras, ya que es la crónica de una muerte anunciada. En un país como Méjico, el tipo sabía que no tenía ninguna garantía de que salir vivo. Disparar hasta que se suicida o lo suiciden que es lo más probable en el narco estado.

Lo de Teotihuacan ha sido un drama inesperado y no previsible. En Méjico la tenencia de armas es legal, los sitios arqueológicos son espacios abiertos, alejados de las capitales y acuartelamientos, y desde hace dos años los recortes del gobierno mejicano afectan especialmente la seguridad de lugares turísticos y patrimoniales y no tienen con que vigilarlos.

El tipo no pertenece a ningún grupúsculo, ni es un lobo solitario, solo es fruto de su propia sociedad, violenta y marginal del narco terrorismo, y ha buscado un espacio protegido de la UNESCO para montar un cadalso y su propio patíbulo. Así de simple: Un sociópata megalomano que formará parte de la historia del lugar.

Los atentados y asesinatos masivos se han desplazado a nuestros lugares patrimoniales. Egipcios y Sirios son los campeones absolutos de la masacre televisada. En un principio el objetivo fue desestabilizar los únicos recursos que tenían: el Turismo y con Egipto se consiguió. Hoy ir a Egipto a ver pirámides es deporte de riesgo.

El terrorismo islámico de DAESH convirtió Palmira en su patíbulo OnLine y a Egipto desde la masacre de Luxor de 1997, cualquier cosa menos un destino turístico, que de eso se trataba. Arruinar al país por donde más le escuece: El turismo.

Nuestros espacios patrimoniales se han convertido en el escenario ideal para los megalomanos sicópatas asesinos. Los visitantes se han convertido en sus reporteros, y las redes sociales en su medios sin censura, terreno abonado para imitadores porque de eso sobra, y por tanto hay que esperar la próxima performance criminal con dolorosa e impotente resignación.

¿Hay soluciones?. La respuesta es que no. Así de rotundo, y si las hay no van a gustar porque van a atentar contra nuestras libertades más fundamentales como ciudadanos inocentes. ¿El turismo patrimonial se puede convertir en una actividad sólo para aquellos que puedan contratar sus cuerpos de seguridad?.

Y lo peor es que hemos aprendido a vivir en esta Feliz Arcadia amenazada.

¡Qué contradicción más esquizofrénica!.

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