REDACCIÓN. La UNESCO ha lanzado en Santiago de Chile la campaña “Protejamos nuestro patrimonio común”, una iniciativa desarrollada junto a la empresa de publicidad urbana JCDecaux y el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía sobre la urgencia de combatir el tráfico ilícito de bienes culturales y fortalecer la conciencia pública sobre la importancia de proteger el patrimonio cultural.
La campaña se despliega en distintos puntos de la vía pública de Santiago, donde piezas informativas instaladas en paraderos y soportes urbanos buscan acercar este mensaje a miles de personas que circulan diariamente por la ciudad.
la iniciativa busca recordar que el tráfico ilícito de bienes culturales es una problemática global que afecta la memoria, la identidad y la historia de los pueblos.
Esta campaña la inició la Delegación Presidencial Provincial de Tierra del Fuego, junto a la Unidad de Pasos Fronterizos y su equipo de comunicaciones, lanzó una campaña de difusión para dar a conocer la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales, enfocada en el combate del tráfico ilícito de bienes patrimoniales, incluyendo la apropiación indebida, robo, hurto y la exportación o importación ilegal de estos objetos.
La actividad se realizó en el marco de la Mesa de Bienes Patrimoniales de Magallanes, un espacio de trabajo que busca enfrentar esta problemática en los pasos fronterizos de la región y que es impulsada por el Servicio del Patrimonio Cultural (Serpat), con la participación de diversas instituciones, incluida la Delegación Presidencial.
La iniciativa se enmarca en la Convención de 1970 de la UNESCO sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales, el principal instrumento internacional que establece el marco jurídico para prevenir y combatir el comercio ilegal de bienes culturales.
Diversos robos de bienes culturales notificados por el Estado de Chile a la UNESCO en los últimos años evidencian la vulnerabilidad del patrimonio y la necesidad de fortalecer la sensibilización ciudadana frente al tráfico ilícito.
Entre los casos recientes destaca el robo, en enero de 2026, de cinco objetos litúrgicos de plata del siglo XVIII —entre ellos candelabros y un relicario— sustraídos de la Catedral Metropolitana de Santiago, piezas de alto valor histórico y religioso elaboradas por artesanos jesuitas y locales. A ello se suman otros casos notificados previamente, como el robo en junio de 2022 de más de 80 objetos de oro precolombinos del Museo Andino en Buin; la sustracción en 2017 de 14 contenedores con cajas de fósiles de ballena; y el robo en 2016 de una espada del Museo Histórico Nacional en Santiago. Estos episodios ilustran cómo el tráfico ilícito puede afectar museos, sitios religiosos y colecciones científicas, poniendo en riesgo la memoria colectiva y subrayando la importancia de que la ciudadanía reconozca el valor del patrimonio cultural y contribuya activamente a su protección.