La Sitcom de Sijena continúa ofreciendo nuevos episodios que como era de esperar, en vez de dramatismo, derivan a la astracanada. Esta vez el tono del episodio es directamente el político, terreno fértil para llegar más fácilmente al ridículo y la risión.
Aquí nuestro ministro puede meterse en un verdadero campo de minas anti persona pero que en vez de metralla, salpican mierda, como veremos más adelante.
El caso de la restitución de nuestros Mármoles del Partenon mañicos tiene el inconveniente de ser un rollo judicial, que cada vez debe explicarse desde el principio.
La jueza Rocío Pilar Vargas del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Huesca ordenó la devolución de las pinturas de Sijena, el pasado 25 de julio. Y aquí empezó el show entre aragoneses y catalanes. Unos reclaman la inmediata restitución y otros la desaconsejan por cuestiones de preservar la integridad y seguridad de las delicadas pinturas. Unos presentan informes técnicos internacionales y los otros también, pero el informe definitivo no está ni se le espera, y es el del Instituto Nacional de Patrimonio Español (Ministerio de Cultura). Raro, porque en otros casos si lo ha habido. Primera mina de mierda que puede explotar en la cara del ministro.
Segunda mina antipersona “salpicadora”: ¿Cómo justifica el ministro de SUMAR y procedente de COMUNS ante la grey catalano independentista que la resolución es judicial y no hay marcha atrás?.
En nuevo episodio trata de cinco ex Consellers de Cultura de la Generalitat, y aquí me permito citar a Ramón de España que conoce como nadie el pesebre cultural local ”han sido cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat, de esos que ven catalanofobia hasta debajo de las piedras: Lluís Puig, Laura Borràs (ambos pendientes de detención, el uno por procesista y la otra por delincuencia común), Angels Ponsa, Joan Manuel Treserras y Ferran Mascarell, el traidor por excelencia del socialismo catalán. Estos cinco referentes morales de la Cataluña catalana han decidido llevar a juicio a la jueza que se inclinó por la devolución al monasterio aragonés de Sijena de las obras de arte que el MNAC se resiste a entregar ”.
«Nos mueve la voluntad de cumplir la ley del patrimonio catalán y no nos queremos rendir hasta el último momento», aseguró Puig en la presentación de la querella, presentada en Aragón (!alerta!), a la prensa. Los responsables de esta iniciativa quieren establecer 'culpables' si finalmente se trasladan las piezas, a pesar de los ingentes informes internacionales que lo desaconsejaban, y acaban por dañarse. «Es la penúltima acción que nos queda, antes de tener que encadenarnos a la puerta del MNAC para impedir su traslado. Todos los consejeros que hemos tenido la responsabilidad de preservar la cultura catalana mantenemos esta sensibilidad y ojalá que esta querella evite la destrucción de estas pinturas», señaló Puig.
Por su parte,
Aragón asegura que ésta no es más que otra maniobra de intimidación y amenaza para que se cumpla una sentencia que el Supremo estableció como definitiva.
«Es inaceptable, traspasa los límites del estado de derecho y de la política», aseguró
Pedro Olloqui, actual
director general de Cultura aragonés. Se entiende el mosqueo, si recordamos que los
ex han ido a Aragón a poner la querella.
Según los consejeros, el Ministerio de Cultura debería haber estado más presente. Piden proteger el patrimonio español. Los consejeros aseguraron que su querella se ampara tanto en la legislación española como en la de la Generalitat y sólo busca la protección del patrimonio español e internacional. ¿En que quedamos?. El campo minado de minas saltarinas de caca puede ser más grande de lo esperado.
El tono sube: Los catalanes ya acusan abiertamente al ministerio de dejadez y de Catalonofobia, y los aragoneses dicen que la querella no es más que otra maniobra de intimidación y amenaza para que se cumpla una sentencia que el Supremo estableció como definitiva.
Queda saber si el ministro Urtasun continuará siendo miembro del Patronato del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), o si por otro lado se escenificará su expulsión, destierro y condena de persona non grata por parte de la sociedad cultural independentista, condenándolo al ostracismo por anatema cultural y catalanofóbico. Todo es posible, pero sería cuanto menos un final triste para nuestro ministro de cuota, después de la pastizara destinada a Cataluña.
Digo yo que si la sentencia es firme las pinturas se trasladarán, aunque la pregunta es como se aplicará la sentencia y que cuerpo de seguridad del estado, en caso necesario, debería garantizar el cumplimiento y seguridad ¿Guardia Civil o Mossos d’Esquadra?. Otra mina más que esta vez, pueden pisar el Ministerio de Interior y el de Cultura cogiditos de la mano.
Vamos acercándonos al asunto mollar. Una vez salta a la palestra la frase Catalonofobia por parte del Estado, cabrá preguntarse si los socios de gobierno de JUNTS y Esquerra Republicana, van a emplear el asunto como “cromo de intercambio”, haciendo patente la amenaza del presidente en el exilio Carles Puigdemont al Primer Ministro de España: “Va a cagar sangre”.
Una vez el asunto ha trascendido a lo político, pocas opciones de protesta quedan. ¿Encadenarse a las puertas del MNAC como anuncia Lluis Puig?¿Habrá inmolación y fogata con las pinturas antes de entregarlas a los aragoneses? ¿Las trasladarán con nocturnidad y alevosía al consulado Norteamericano en Barcelona? ¿Se las comerán como hizo Antonio de la Rosa con unas letras de cambio protestadas en el Banco Central de la Diagonal?.
Sinceramente yo no habría utilizado la estrategia política y poder estirar un poco más el chicle.
No se si ustedes recuerdan la escena final de la película “La Vaquilla” de Berlanga, cuando se desata la batallita total entre una trinchera y otra por ver quien se queda con la res, y al final el bicho se queda allí podrido y abandonado para que se la coman los buitres con “la hija de Juan Simón” de fondo.
Es a lo que me empieza a sonar cual será el final de esta historia de las pinturas de la sala capitular de Sijena.
Y si no, al tiempo.