REDACCIÓN. La reciente modificación de las gárgolas de la fachada del Hostal de los Reyes Católicos (BIC) en la plaza monumental de Santiago, han despertado la polémica ante un nuevo caso de Ecce Homo gallego, comunidad que capitaliza el ranking de las aberraciones patrimoniales bien intencionadas en España.
La intervención de las gárgolas ha sido radical, incluso bizarra. Se han colocado tubos de cobre (70 cm) en los orificios de desaguado ya que las gárgolas renacentistas del siglo XVI no estaban funcionando correctamente desde hace siglos. La causa no era otra que una modificación posterior: los balcones barrocos añadidos en el primer piso. Esto provocaba que el agua no cayese directamente al suelo, sino sobre la propia fachada y los pavimentos, generando humedad y erosión con el paso del tiempo.
Las gárgolas del antiguo hospital para peregrinos (hoy hostal) fueron labradas principalmente por los maestros canteros Gonzalo Rey el Mozo y Pedro de Omono, bajo la dirección del arquitecto Enrique Egas, entre 1499-1501.
Una de esas gárgolas es la que sin duda, se lleva la peor parte en la restauración. Si bien, el resto de los 17 aliviaderos de agua son caras y cabezas antropomorfas, en este caso se trata de un adulto (según sus atributos desarrollados) con el trasero al aire y en pompa. La idea original fue un divertimento del cantero y que provocaba el juego de que la escultura hacía aguas menores cuando llovía, pero ahora de esa parte del cuerpo se ha ensartado un tubo ofreciendo una instantánea que ni es agradable a la vista ni parece en sintonía con la solemnidad de la plaza.
La mayoría de las opiniones son contrarias a estas gárgolas entubadas que, no obstante, ya estaban presentes en otros edificios emblemáticos de la zona monumental compostelana, incluso en la propia Catedral. Sin embargo, hasta ahora habían pasado inadvertidas porque no son tan visibles como las del Hostal, en plena plaza del Obradoiro.
Adefesio, atentado artístico, barbaridade, rectoscopia plateresca , a gárgola enculada, fomento del tabaquismo, as gárgolas fuman canutos, … son algunas de las opiniones de vecinos y asociaciones por la defensa del patrimonio.
Desde el Colexio de Arquitectos de Galicia, justifican las controvertidas tuberías y su función: canalizar la lluvia y alejarla de la balconada barroca y del frontal del Hostal para prevenir su deterioro y atajar las humedades. El agua pluvial estaba deteriorando los elementos de su fachada plateresca, precisamente por el mal funcionamiento de las gárgolas en la evacuación.
«La Dirección General de Patrimonio Cultural autorizó el proyecto básico de ejecución de la intervención de las fachadas del Hostal, el Ayuntamiento dio licencia en abril de 2024.
A pesar de que el Ayuntamiento dio los permisos (y por tanto conocía el proyecto) ahora a la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartin (BNG), tampoco le han gustado las “gárgolas entubadas” quien las ve a diario desde los despachos del Pazo de Raxoi, situado en la misma plaza del Obradoiro. “No parece la solución más satisfactoria”, manifestó Sanmartín a toro pasado, para dejar el asunto en manos de la Xunta por la protección del edificio como Bien de Interés Cultural (BIC) de Galicia.
Más allá de que tengan todas las autorizaciones necesarias, a Benxamín Vázquez, autor del libro Gárgolas de Compostela le parece que estos tubos de cobre «desvirtúan por completo a escultura» y, aunque comprende que es necesario solucionar los problemas de humedades, sostiene que hay otras opciones que son respetuosas con las obras de arte, que son del siglo XVI o XVII, mientras que los balcones son del XVIII. Por ejemplo, propone instalar placas metálicas en el balcón o pinturas impermeabilizantes incoloras.