Parece que estamos de enhorabuena y ya somos un país europeo de verdad que se suma a la oleada de robos en pequeños museos. Hace un par de meses el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz y hace poco el Museo de Albacete.
El objetivo es el oro, monedas de Oro. Cientos de monedas de oro acuñadas en todas las cecas de España y sus provincias de Ultramar. Monedas que son uno de los elementos de estudio de la historia de un país a través de la Numismática. Los ladrones no son tontos. nuestras monedas, doblones y y reales estaban fundidas con el oro de mayor calidad y en cantidades ingentes. Las monedas españolas fueron las divisas más importantes durante cuatro siglos, por tanto ya se pueden imaginar cual será el destino final de nuestro patrimonio numismático.
Robos que se perpetran de manera planificada y sobretodo con la técnica del Robo Express. Se entra y se sale en minutos, ya sea de noche o de día.
Tenemos más de 1.500 museos repartidos por la geografía según el Ministerio de Cultura, por tanto es probable que sean muchos más. Pequeños museos, algunos modernos, otros vetustos pero igualmente son un espacio que preserva nuestro patrimonio e historia comunes.
Si vemos el caso de Francia con 3.000 museos, algún majadero con mando en plaza y que veranea en Menorca podría decir “ !Pues no son tantos robos! ”. La respuesta más adecuada a la inoperancia de la gestión del patrimonio.
Francia ha reconocido la vulnerabilidad de sus museos y ha puesto en marcha un Plan de Seguridad Nacional con una inversión de 30 millones de euros y que pasarán por medidas poco populares, que van desde la retirada de piezas expuestas al publico hasta que se mejoren las medidas de seguridad a inventariar periódicamente los fondos de los museos.
Aquí tenemos la peculiar y celtíbera costumbre de pasar la mierda al otro. en cuestiones administrativas y somos los putos amos en esta modalidad. Si no es la Diputación es la Consejería y sino el Ministerio directamente, la cuestión es pasar la pelota.
Aqui no hay responsables. Al político le da igual. Cuando llegue el próximo ya veremos, o Dios dirá o que el último, apague la luz al salir. Un reputado experto en la restauración de arquitectura militar me decía hace unos días: “El problema ya no son sólo los políticos. Los funcionarios y técnicos también se han impregnado de esta desidia”
Museos con seguridad, aunque con ventanas del váter abiertas. Museos con alama pero con policía local que no sabe como actuar (¿Hay que llamar a la nacional o a la Guardia Civil?), Museos que dependen del ministerio pero que de la seguridad se encarga la consejería, que a su vez dice que la diputación es la responsable. Que si el encargado no está, que quien tiene las llaves o si hay huelga. En resumen el chiste del Infierno Español y la cuchara de mierda.
A ver si algun día, alguien nos explica esta averrante ecuación de la burocracia museística.
Desde que Maria Rosa León y Rafael Alberti saquearon el Monedario del Museo Nacional Arqueología en noviembre de 1936 y robaron más de 2.800 monedas en nombre de la Caja de Incautación de la República , y que terminaron en los bolsillos de los políticos del Frente Popular en México, en vez de mejorar las raciones de tortas de maíz de los refugiados españoles, parece que las monedas de los museos españoles son sólo eso, vulgares monedas.
Pero eso de proteger y conservar el Patrimonio no está en el manual del ministro, básicamente porque, me temo que no tiene ni puta idea que es esto del Patrimonio ni de que se trata. Probablemente a esto se añade que cuando se trata de la NeoIzquierda cateta, puede incluso que la palabra les confunda las entendederas, y piensen que esto del Patrimonio se refiere a cosa de ricos.
Museos desprotegidos, museos cerrados, museos en ruinas, museos en obras. Es lo que gestiona o debiera, Ernest Urtasun y que sólo se pasea por ellos para la foto y colgar carteles y posters que le parecen muy incendiarios y revolucionarios con lemas que ya no interesan a nadie.