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Robar en museos ya no es una aventurita de ociosos aventureros.

martes 01 de septiembre de 2026, 10:00h

Acabo de recibir un informe de EUROPOL que para esto de los delitos contra el arte es buena fuente.“Cambio de tácticas, cambio de objetivos: la naturaleza cambiante de los robos en museos”. Así se titula el dossier, por lo que se entenderá que merece especial atención, como han publicado los compañeros generalistas.

A lo largo de semanas y a medida que vayan sucediéndose los robos que se supone se perpetrarán en esta modalidad del Robo Express y que parece están en boga, comprobaremos seguramente que nada es lo que era y que desgraciadamente los malos van por delante de los buenos. Es así y siempre lo ha sido. No es cuestión de culpabilizar a los cuerpos de seguridad , y el que lo haga es un cretino. es cuestión de entender que los malos tienen más recursos para lo suyo, como vemos en la batalla de las narco lanchas donde se emplean embarcaciones y armamento con las que la Guardia Civil sueña, pero nada más.

El estado no tiene presupuestos y probablemente una de las soluciones estaría en endurecer la actuación policial, incluso responder con una contundencia que no sea simplemente disuasoria, sino acorde con la violencia de los criminales, y los malos saben que eso no va a suceder. No está nuestra filosofía como sociedad ni convertirnos ni en estados policiales ni contabilizar muertos.

Volviendo a nuestro negociado parece que el asunto de los robos en museos ha cambiado. El informe de EUROPOL es escueto, cosa que no gusta a los periodistas que quieren más chicha y es menos exclusivo, pero nosotros nos dedicamos a “explicar para comprender esta realidad”, y eso significa entre otras cosas entender que la policía cuenta pero no detalla. Eso tiene su explicación: Los malos leen como ustedes, y por parte de las las autoridades el principio es sabio: No detallar lo mucho que saben para seguir haciendo su trabajo. También existen posturas paranoicas que desconfían de todo. Allá cada cual.

Me llama especialmente la atención el apartado de las organizaciones o como operan. Para hacerlo fácil recurriré al cine. Tradicionalmente se ha difundido la imagen de la banda organizada con un líder y un equipo especializado. Podemos recordar la saga de Ocean’s Eleven o también la de Rufufú ( Soliti Ignoti) , una joya del neo realismo italiano de Mario Monicelli de 1958. Por cierto, ¿El lector se ha dado cuenta que en las películas sobre robos de arte siempre sale algo mal respecto al las películas de robos de joyas o dinero?.

Según EUROPOL la estructura tradicional de la banda está cambiando. Esa organización de colegas que se conocen las debilidades y son auténticos profesionales en sus materias, está dando paso a estructuras de Free Lances en las que probablemente los miembros son igualmente especialistas, pero el vínculo personal prácticamente no existe.

Como se imaginará el lector avispado ¿donde se encuentran a este tipo de profesionales? . No sé si existe un Linkedin o un Info Jobs del crimen, pero por lo visto, si y desde luego en la Dark Web. Es de suponer que esto puede ofrecer sus ventajas y desventajas, como bien sabemos los profesionales por cuenta propia o autónomos. (en este caso nunca mejor dicho).

No hay que ser criminólogo, sino simplemente haber tenido cierta experiencia laboral. Advierto que el funcionario no tiene muy claro esto del autónomo más allá del taxista, pero los que hemos participado en proyectos multidisciplinares puntuales si. Algunas veces los trabajos se realizan sin problema, se pagan bien los servicios y una vez terminado, si te he visto no me acuerdo y al siguiente proyecto. Otras veces puede ser un auténtico suplicio trabajar en un equipo en el que no se conoce a tu compañero.

Sí los egos y vanidades son la norma en los equipos multidisciplinares, imaginar lo que supone buscar y ofrecer servicios criminales en portales no nos cabe en la cabeza. ¿Qué tipo de perfiles pueden aparecer por ahí? ¿sicopatas? ¿neuróticos egolatras? ¿sociopatas? ¿narcisistas? ¿bipolares?. El catalogo de trastornos psiquiátricos es amplio y además desconocidos para el organizador. Añadamos alguna dependencia (drogas o alcohol) y ya verás el cóctel que te sirvo.

La banda tradicional era más “humana”. El Jefe sabía y conocía las habilidades y las flaquezas de los integrantes: Que si un mal divorcio; que si un vicio mal llevado; que si padre de familia numerosa; que si discreto o un bocazas...Y con estos mimbres hago mi cesta y robo en un museo o en casa de un coleccionista.

Por pura lógica de Recursos Humanos, el Free Lance aplica el principio de máximo rendimiento con mínimo esfuerzo y rapidez en la ejecución para pasar al siguiente proyecto, en este caso el próximo robo. Esto puede implicar y explicar el uso de la violencia o métodos expeditivos (hasta bombas como en Holanda) y no perder el tiempo y no preocuparse demasiado si hay o no público o vigilantes, ocupándose de las piezas seleccionadas previamente por el Project Manajer (o el que encarga el robo). Quiero decir con esto, que el robo en museos ha cambiado en las formas y el método, y habría perdido su "espiritu deportivo" como dirian flemáticamente los ladrones británicos.

Obviamente en estos casos la lealtad es cosa menor. Si la policía los pilla, van a la suya. Cantan como calandrías y negocian sus condenas. La cuestión es pillar a uno y si se encomiendan a Santa Dipma, patrona de lossiquiatras, y tienen la suerte de que sea el más neurótico !Bingo! Tal vez ahora se comprenda porque algunos casos de robos recientes se resuelven tan rápido.

Por otro lado este cambio de tendencias también tiene su lado positivo: a ver si los imbeciles dejan de ver esto del robo de arte como una simple aventurita de ladrones ociosos. Era un delito antes y ahora, y los "agravantes", más allá de la nocturnidad y alevosía, podrían ser otros que se castiguen con condenas más contundentes si hay violencia y daños.


Digamos pues que si había algo de romántico en esto de robar en los museos (incluso en vistarlos), esta visión idílica del robo se está perdiendo, y me temo que en vez de vigilantes de sala a lo mejor empezamos a ver en los museos a seguratas armados. Entre ecogilipoyas pintapinturas y postureo buen royito de sus directivos, los museos se convirtieron en un sindios, eso sin contar las gilipolleces politicas que mercen libro aparte.


Hoy parece que se están convirtiendo en badulakes de barriada donde el quinqui entra , pega el palo y se va.

Otro día les cuento como el ladrón de arte ya no cuelga en su baño los grabados de Odaliscas de Matisse como el pobre cretino de Stéphane Breitwieser, que además también era un narcisista psicótico.

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