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JORGE LLOPIS PLANAS

Imagen nocturna de un pitero en acción. Operación Tamusia de la Guardia Civil (4.4.24)
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Imagen nocturna de un pitero en acción. Operación Tamusia de la Guardia Civil (4.4.24) (Foto: © Guardia Civil)

ENTRE PITEROS Y DETECTORISTAS

El expolio arqueológico no se entiende sin el empleo de los detectores de metales
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El expolio arqueológico no se entiende sin el empleo de los detectores de metales (Foto: © Guardia Civil)

La regulacion necesaria

lunes 22 de abril de 2024, 14:06h
La Operación Candil de Policia Nacional se saldó con la recuperación de 191 piezas
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La Operación Candil de Policia Nacional se saldó con la recuperación de 191 piezas (Foto: © Policia Nacional)
El expolio arqueológico no se entiende actualmente sin uso de los detectores de metales

En Pecados del Arte desde su inicio en 2022 estamos ofreciendo información permanente contra el expolio que se lleva a cabo en nuestros yacimientos arqueológicos. Desde luego este delito no es ninguna novedad y desafortunadamente la actualidad nos indica que no tiene trazas de terminar.

Los restos arqueológicos tienen una salida muy rentable en el mercado negro nacional e internacional , sobretodo a través de las plataformas dedicadas a la compra-venta en Internet. Hoy se calcula que el 90% del tráfico y venta ilícita de objetos antiguos y arqueológicos se realiza por este canal, lo que supone que es prácticamente imposible un control total sobre ello. Los departamentos de delincuencia telemática de los cuerpos de Seguridad del Estado están llevando a cabo una importante labor de Ciber Patrullaje, pero para acotar este tráfico hay que empezar a tener claro quienes son los proveedores habituales del mismo y sobretodo como se lleva a cabo el proceso de detección y expolio de piezas.

La especialización y la tecnología han sido fundamentales en este negocio. Entre las piezas más valiosas se hallan los objetos metálicos (monedas, puntas de flecha, instrumentos, cuchillos así como otros menos antiguos como pueden ser los artefactos y efectos militares de las guerras recientes Independencia, carlistas y por supuesto la guerra civil.

No hay que olvidar que junto a los objetos metálicos es posible hallar otros objetos, por tanto, tener una primera impresión , será imprescindible una herramienta muy precisa: Los detectores de metales.

Los primeros detectores de metales modernos proceden de la industria militar y de países que necesitaron esta herramientas para localizar y desactivar minas enterradas: Los detectores de minas desarrollados por Alemania, Estados Unidos y Reino Unido durante la II Guerra Mundial. Una tecnología que se fue haciendo cada vez más “manejable” y ya en los años 60 y 70 los equipos antiminas fueron más ligeros y precisos.

Un detector de metales es un instrumento electrónico que permite identificar la presencia de metal y para ello genera un campo magnético e interpreta las variaciones y/o alteraciones que el metal produce.

El Detectorismo en España. Evolución de una afición a probable delito

Ignacio R. Temiño y Ana Yáñez en su ensayo “Una visión sobre el comienzo de la detección de metales en Andalucía” (2021), indican que los primeros detectoristas aparecen en España entre los años 70 y 80 y que en los 90 se consolida creando la “Época Dorada” del detectorismo en nuestro país. Este ímpetu por parte de los aficionados contrastaba con falta de reacción de los otros actores implicados, a saber: las administraciones públicas, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, el mundo académico y las asociaciones culturales.

Los primeros detectores de metales entraron por las bases de utilización conjunta hispano-americana, principalmente Morón de la Frontera y Rota. Sin embargo, los norteamericanos que los usaban no buscaban cosas antiguas, sino lo que se conoce como «militaria», esto es artefactos militares, normalmente de la guerra civil. No obstante, fueron el cauce para que personas del entorno pudiesen adquirir esos instrumentos.

Rodriguez Temiño y Tañez, también sugieren que el programa “Misión Rescate” de la entonces TVE en los 60 y 70 despertó entre muchos colegios, maestros y alumnos se dedicaron a buscar y remover tierra en yacimientos arqueológicos. Esas actividades fomentaron la idea de que la intervención directa sobre el patrimonio arqueológico era necesaria porque se estaba perdiendo, nadie lo conocía y, desde luego, no era ilegal. Algunas personas (maestros, eruditos locales o simples aficionados a la historia local) encontraron en el uso de estos aparatos una nueva forma de canalizar su inquietud por el contacto con la historia.

Estos aficionados también compraban lo que otros encontraban y, pronto, intermediarios y anticuarios se paseaban cada cierto tiempo buscando objetos para el mercado interior y exterior. Estos forman el grupo principal de los denominados «piteros de fin de semana» (el apelativo de «pitero» viene del sonido que hace el aparato en funcionamiento).

El principal problema para dedicarse a este nuevo «oficio» era conseguir un aparato ya que no todo el mundo tenía contacto con el personal norteamericano de las bases. Ese inconveniente se solventó a través de dos vías: hubo quienes invirtieron en conseguir detectores para alquilarlos y cobraban en especies, como el famoso Barbero de Lantejuela, mientras que otros abrieron negocios de distribución de detectores de metales, el primero de los cuales fue Eurodetection, en Madrid.

A mediados de los ochenta el número de piteros que salían casi todos los días en busca de objetos para ofrecer a los compradores había aumentado mucho, pero el detectorismo había cambiado de forma considerable: se había convertido en receloso y violento ya que se había desarrollado entre ellos una feroz competitividad y una rivalidad encarnizada. Esa actitud también provocó el rechazo a la intromisión de los eruditos (arqueólogos) en sus hallazgos.

En España, la Ley 16/1985, de 26 de junio, de Patrimonio Histórico Español, regula todo lo que atañe a nuestro Patrimonio Histórico. Esta ley suponía también un importante cambio: Todo los que se hallase en el suelo (superficie o enterrado) del suelo (terrestre o subacuático) en territorio español era propiedad del Estado.

Rodriguez Temiño y Tañez, apuntan que las autoridades policiales eran perfectamente conscientes del problema del expolio arqueológico, pero la reacción policial tenía entonces poco recorrido. Seprona nació en 1988 y tardó aún más tiempo en añadir a sus competencias la lucha contra el expolio arqueológico) y los casos que se tramitaban ante los juzgados eran sobreseídos o resueltos favorablemente para los encausados.

¿Qué es un Detectorista? Según la Associació de Detectoristes de Cataluña (ADC), es toda persona que utiliza un detector de metales con fines no económicos. Que realiza esta actividad, como una actividad lúdica y de ocio. Otros los definen como Cazatesoros Deportistas, ya que el senderismo, la actividad al aire libre y la afición por la historia, son las bases de este hobby y del que existen varias federaciones en España y asociaciones.

En todas ellas se advierte que esta afición esta limitada por la ley y que no se puede utilizar los detectores en:

  • En zonas arqueológicas o declaradas Bien de Interés Cultural (BIC).
  • Zonas BIC bienes de interés cultural, castillos, iglesias, y zonas catalogadas como yacimientos arqueológicos
  • Parques Naturales.
  • Zonas Privadas que no se obtenga permiso del dueño del terreno.
  • A menos de 2 km de estas áreas.

Hasta aquí parece que estaría claro. Los detectoristas serían aficionados la este hobby y los piteros, como los clasifican en el argot policial, no. A estos se les considera expoliadores. Ahora bien, parece que el concepto de Cazatesoros con Detector de metales no cuadra con lo que dice la ley de Patrimonio española, Ya que con la Cesión de Competencias de Patrimonio a las CC.AA esta ley se diversifica en 17 y el lio está servido.

Nos hallamos ante una situación controvertida, que rayaría con el vacío legal. Por un lado el empleo de detectores esta restringido y en comunidades como Aragón, Andalucia y Valencia prohibido sin la autorización administrativa correspondiente, pero su venta es libre ya sea en establecimientos abiertos al publico como por Internet por supuesto. La pregunta más simple sería ¿Las ventas de aparatos detectores no debería estar regulada o al menos registrada para que los cuerpos de seguridad tengan un mayor control sobre los dueños de estos aparatos o quien los compra?. Las armas de aire comprimido se venden con un certificado que teóricamente se facilita a las autoridades competentes ¿Debería pasar lo mismo con los detectores de metales?.

¿QUÉ PASA CON LO LEGALMENTE HALLADO?

Teóricamente y si se aplican las limitaciones impuestas por la Ley de Patrimonio, cualquier objeto hallado sería propiedad del descubridor, pero no hay que olvidar la premisa de que todo lo hallado en suelo español es propiedad del Estado, por tanto se plantean diferentes cuestiones.

Según nos explica Adolfo Paciente propietario de la tienda especializada MUNDO DETECTOR en las Rozas, una de las tres tiendas abiertas al publico en España y con 30 años de experiencia, el detectorista que hallase cualquier objeto puede reclamar propiedad al cabo de un su siempre que lo deposite en la policía como tal, ahora bien, las demoras administrativas y la burocracia hacen que muchas veces, no sea asi.

En el Reino Unido el Plan PAS (Portable Antiques Program) del que ya se habló en Pecados del Arte contempla esta colaboración entre Detectoristas y las instituciones. Por un lado en España, la Ley reconoce el derecho en concepto de premio de un hallazgo (25%) de su valor tasado POR EL ESTADO, pero siempre que este sea un hallazgo casual: Esto significa también por Ley (art.49 de la Ley de Patrimonio) que Se consideran hallazgos casuales los descubrimientos de objetos y restos materiales, se hayan producido por azar o como consecuencia de cualquier otro tipo de remociones de tierra, demoliciones u obras de cualquier índole.

Aunque una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en 2016 consideró que emplear Detector de metales implicaba que los descubrimientos no son casuales, sino buscados y además con un dispositivo para ello. Por tanto se descarta la posibilidad de reclamación de recompensa de estas características para un detectorista.

En Inglaterra se calcula que el 50% de los hallazgos por detectoristas son declarados, lo que en el realidad les convertiría en colaboradores con las autoridades de patrimonio ¿Sería posible que se diese esa situación de colaboración en España?.

Diferenciar las manzanas sanas de las podridas sería lo razonable, por lo que de nuevo pregunto:

¿Esa regularización debería pasar por un registro oficial de las ventas Detectores de Metales por parte de las autoridades ?

El detector 'Alfha' creado por M. Guitton. Los primeros detectores de metales se emplearon durante la I GM para localizar minas
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El detector "Alfha" creado por M. Guitton. Los primeros detectores de metales se emplearon durante la I GM para localizar minas (Foto: ©Wikipedia)
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