¡Agüita , Agüita…! Una vez despejado el asunto de que la Yoli ya no se presentará a las elecciones del 2027, queda la duda de quien presidirá el cartel para continuar con la política neo progresista radical de reformas y astracanadas que a nadie interesan, y a muchos encabronan por lo que cuestan.
Uno que es malo, perverso y resabiado cree o piensa que nuestro ministro de cuota, tiene muchas papeletas para la patada para arriba, a menos que las Súper Nenas de Podemos den un insospechado giro de guión para ser recicladas por el Capo del Gobierno.
Vemos que nuestro candidato por eliminación, que no de cuota, parece que ha fijado su objetivo en el votante joven, y para ello no ha dudado en rescatar sabias medidas de concienciación colonizadoras empleadas con éxito en el pasado por otros países.
Nuestro ministro tiene presupuesto para su propia campaña: 200 millones de euros convertidos en el mejor programa electoral: El Bono Joven Cultural y con más de 3.800 oficinas electorales (locales adheridos). Son 400€ que le recuerdan al votante joven que se los puede gastar en: 100€ para consumo digital (suscripciones a plataformas musicales o de lectura), 100€ para soportes físicos (libros, revistas o discos) y 200€ para artes en vivo: conciertos, cine, teatro, museos, exposiciones o espectáculos taurinos, opción que muy a pesar suyo, sigue siendo la opción más valorada.
Por lo visto el Bono Cultural también paga copas y entradas en discotecas, por lo que nuestro ministro alcanzaría cuotas de popularidad que lo situarían como el Ministro Chachi, el Ministro Coleguita o el Ministro Buen Rollito.
Por lo visto en 2022 los Ninis le picaron al Ministerio y su Bono Cultural 215.850 € en copas y farras, y en 2023, 263.940 €. No hay datos de lo que los Ninis le levantaron en 2024 y 2025. Total 480.000€ en copitas.
Pero falla algo: Al Coleguita le pierde su imagen y por otro lado los chicos no le conocen. Me temo que los TikTok pueden ser el plato fuerte de su campaña y me da miedo, porque los pijos de San Gervasio de Barcelona con cara de saborío, de entrada caen muy mal, y tienen menos gracia que un esquimal bailando un chotis, y a este se le puede ir la mano bailando con los Sopa de Cabra. Pagar 480.000 € en copas con dinero de papá (Estado) me recuerda al PagaFantas de mi juventud.
El PagaFantas era el pobre niño rico tonto, que no caía bien a nadie, y que por salir con nosotros pagaba las fantas, las cervezas y las copas, se le daban unas collejas amistosas, pero seguía siendo un pobre diablo que no caía bien a nadie y al que era posible esquilmar y esquilmar, como al conejito de Duracell.
Lo de Pan y Circo le sirvió a Vespasiano, aunque me temo que si yo fuera joven y me intentasen sobornar y comprar hoy el voto con una mierda de copa, escupo en la cara del gilipollas que lo intenta y además, me tomo la copa.
Si por otro lado, yo fuera de los que no toman copas, sino que compran libros de Shopenhauer, discos de Malher y entradas para el ballet, tampoco le votaba por llamarme imbécil en mi jeto.
Mal momento para que pillen al Ministro Buen Rollito, sin saber como se emplean los 200 millones de euros del Bono Cultural Joven, cuando tampoco no sabe como resolver lo del I.V.A. cultural, que ni sufre ni padece, aunque parece que se le acumula la plancha.
Surgen dos preguntas: ¿El Bono Cultural te da derecho a copa Nacional o de Importación? Y la más importante: ¿Sabe nuestro Ministro Coleguita que les está pagando las copitas a los votantes de VOX que son jóvenes en su mayoría?.
Como al Paga Fantas, si encima querías reirte más de él, te enrollabas con su hermana o intentabas levantarle su hipotético ligue.