JLL. La preocupación por recatar y proteger el Patrimonio Histórico Cultural en Ucrania se mantiene muy vivo, después de 10 años de guerra contra Rusia.
Esta protección, no se limita a evitar expolio o destrucción del patrimonio ucraniano, como hemos indicado desde el recrudecimiento de la guerra a partir de 2022. También tiene una carga ideológica e identitaria por ambos contendientes.
Por parte de los rusos, eliminar cualquier vestigio del pasado histórico NO eslavo de Ucrania, es fundamental para justificar la invasión y recuperar el territorio como parte del país. Por su parte los ucranianos, pretenden lo contrario. Demostrar que su pasado, puede tener origenes comunes con los rusos (escitas), pero que también proceden de otras culturas. Como es el caso de los cumanos.
Los cumanos fueron un pueblo nómada de origen selyúcidas que ocupó parte en Ucrania desde el siglo XI al XIII, Los cumanos se expandieron hacia el oeste, muchos de ellos se establecieron a lo largo del Danubio, en lo que hoy es Bulgaria y Rumania. Los cumanos pelearon la mayor parte del tiempo con los pueblos que los rodeaban, pero sus enemigos más regulares eran Bizancio y los principados del sur de Rusia. En 1202 saquearon Kiev y se establecieron en el sur este del país antes de los tártaros de Crimea, por lo que puede entenderse el interés de los ucranianos por recuperar o mantener vivo este vestigio histórico .
Todo comenzó en febrero de 2024, cuando la voz de alerta llega hasta Fanyhin desde la localidad de Velika Novolsilka (Donetsk), hoy ya bajo ocupación rusa. Allí se habían hallado tres de estas estatuas conocidas como babas.
Yurii Fanyhin, director adjunto del Museo Nacional de Historia de Dnipró es responsable de un proyecto para rescatar del entorno del frente de batalla decenas de babas y ya son 22 las que han conseguido poner a buen recaudo del saqueo y destrucción por parte de los rusos.
Las "babas" son esculturas con forma de mujer . El término baba (abuela en ucraniano) sugiere un significado de familiaridad, por lo que las babas serían representaciones de ancestros. Los babas de piedra, que representan tanto a hombres como a mujeres, en todo caso, son la prueba para los ucranianos de que no solo los eslavos han habitado este territorio. Los babas no solo eran patrimonio nacional sagrado, sino que, además, desmentían la afirmación de que Ucrania no existía y formaba parte de la Rusia «histórica».
El Museo Nacional de Historia de Dnipro, en el oeste del país, alberga más de cien esculturas cumanas (o polovtsianas según se vea). Es la mayor colección del mundo. Algunas se conservan en buen estado. Otras, tras siglos de lluvia y nieve, han perdido muchos de sus rasgos.
El director del Museo, Oleksandr Starik declaraba en UNITED 24 “En 2022, Vladímir Putin utilizó esta idea falsa para justificar su invasión. Para Rusia es importante demostrar que en este territorio solo vivían eslavos y nadie más. De hecho, la estepa era mixta. Había muchas etnias diferentes. Nuestra tarea es demostrar que allí vivieron nuestros antepasados. Eran nómadas que se desplazaban constantemente y no tenían ninguna relación con el imperio ruso».
Los cumanos colocaban sus estatuas sobre montículos, lo más cerca posible del cielo. Según Starik, las figuras marcaban los límites de las distintas tribus y servían como marcadores fácilmente visibles en la estepa. Se las consideraba vivas y una forma de comunicarse con los ancestros, de acuerdo con las tradiciones religiosas chamánicas. Starik sugiere que en estos lugares se realizaban sacrificios.
Sobre el intento de Putin de conquistar Ucrania, declaró: “Es política colonial. El imperio no funciona si no se apodera de nuevos territorios. Para nosotros era importante salvar las estatuas. Al enemigo no le importan. Los rusos son completamente indiferentes al pasado. Siguen destrozando nuestros monumentos con artillería y bombas”.
Dos de las estatuas de babas fueron recuperadas en la ciudad de Mezhova , situada ahora a tan solo 15 km de la línea del frente, en el extremo oriental de la óblast de Dnipropetrovsk. A principios de este mes, un dron ruso hizo estallar un minibús civil y una bomba planeadora destruyó la escuela de la ciudad.
En 2014, se perdieron estatuas cuando Rusia llevó a cabo una toma parcial encubierta de la región oriental del Donbás, apoderándose de las ciudades de Donetsk y Luhansk y de las piezas de sus museos.
Una vez más vemos como la destrucción del patrimonio histórico persigue la anulación de la identidad de un pueblo, y como este patrimonio se convierte en un objetivo militar de colonización y anulación.