REDACCIÓN. Según informa RADIO FRANCE, su equipo de investigación, ha desvelado que el Palacio de Versailles, conserva en su colección un cuaderno de apuntes del pintor Jacques-Louis David.
No es un cuaderno de bocetos cualquiera y está lleno de bocetos y apuntes que sirvieron de inspiración para una de las pinturas más icónicas del artista de la Revolución Francesa: El Juramento del Tenis (1790).
La cuestión es que el cuaderno fue saqueado por las tropas alemanas de ocupación y por tanto se trata de una obra expoliada.
La investigación revela en profundidad la trazabilidad de la obra desde julio de1940, cuando la colección del profesor Lereboullet, fue completamente saqueada por soldados alemanes durante la ocupación de su propiedad en Chissey-en-Morvan, Saona y Loira, hasta su compra en 1951 por parte de las instituciones francesas.
RADIO FRANCE no ha tenido mucho problema en rastrear la obra: Todo está en datos públicos en línea, como archivos diplomáticos y la base de datos de bibliotecas saqueadas del Memorial de la Shoah y en propia página web del Palacio de Versalles.
Ante esta evidencia, el Palacio de Versalles y el Ministerio de Cultura admiten «no haber tenido conocimiento del robo de este objeto durante la Ocupación. El cuaderno corresponde efectivamente al cuaderno denunciado como expoliado».
A pesar de estos esfuerzos declarados y de la excepcional legislación francesa que favorece a los titulares de derechos, el problema de las obras de arte adquiridas ilegalmente por los museos nacionales desde 1933 hasta la actualidad sigue siendo motivo de vergüenza, incluso de sospecha, para sus legítimos propietarios.
De acuerdo con la investigación, La exsenadora Corinne Bouchoux, historiadora y autora de un informe histórico de 2013 y una misión de investigación sobre museos públicos y obras culturales expoliadas, coincide: “Este caso es emblemático de lo que podría ocurrir cada vez con más frecuencia en nuestros museos. Entonces existía un mercado de arte fuertemente invertido por dignatarios nazis y abastecido por numerosas personas que tuvieron que huir de Alemania o Francia. Puede haber apariencias de legalidad, pero en realidad, uno puede encontrarse con un objeto que ha sido saqueado, robado o adquirido ilegalmente”.
Durante la Ocupación, los nazis saquearon sistemáticamente obras de arte de colecciones privadas y museos. El Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg (ERR), el equipo de intervención para los territorios ocupados, centralizó todas las obras y las envió en convoyes enteros a Alemania.
También durante la Ocupación, el Museo Nacional de los Palacios de Versalles y Trianon adquirió varios miles de obras de arte, principalmente mediante subastas celebradas bajo secreto por la Administración de Bienes del Estado francés, lo que supone un denigrante y flagrante caso de connivencia y colaboracionismo con el ocupante.
El cuaderno de bocetos Reapareció el 15 de enero de 1943 en una subasta en Múnich organizada por la galería Karl & Faber. El cuaderno se vendió por 26.000 marcos (esta centenaria y renombrada galería declaró no haber conservado ningún registro de la venta). En 1951, el Palacio de Versalles compró el cuaderno de bocetos de David por 350.000 francos antiguos (aproximadamente 10.000 €) a un tal Otto Wertheimer (1879-1972).
Otto Wertheimer era un destacado comerciante de arte. Poseía dos galerías, una en París y otra en Basilea (Suiza). Se benefició de extensas redes dentro de la resistencia gaullista, el Ministerio de Educación (entonces responsable de Cultura) y el mercado artístico parisino. Sus galerías abastecían a los museos nacionales franceses con piezas clave y desaparecidas del arte europeo, en una época en la que rara vez se cuestionaba la procedencia de las obras. El comerciante de arte alemán también mantuvo estrechas relaciones con museos nacionales como el Louvre y el de Versalles. Él y su esposa legaron cinco pinturas al Louvre.
Versalles y el Ministerio continuarán ahora su investigación sobre este cuaderno y se entrevistarán con los descendientes de los propietarios.