La última andanada por parte de los aragoneses meridionales viene de quien menos tendría que opinar: El director, en este caso Pepe Serra. No le conozco personalmente, pero me temo que más allá de su licenciatura en Historia del Arte, lo importante es su sueldo, que según leo está en los 112.310,75 €, y que es sobrino de Narcís Serra, alcalde de Barcelona de 1979 a 1981, ministro y lo que es más importante, Secretario del PSC hasta el 2000. Como Pepe Serra ya entró en estas cosas de la museística catalana en el año 1996, se pueden suponer dos cosas: La otra es que conoce la burocracía museística y el juego del Teto catalán.
Los directores de museos nacionales (el MNAC es en 1/3 de titularidad estatal, recuerdo), suelen ser más bien bastante bocachancla. El que menos que yo recuerde, es Miguel Falomir (El Prado -166.000 €).
Los directores de museos suelen ser poco prudentes y sólo cuando les llega la mierda al cuello, pueden montarla como hizo Borja-Villel (133.464 €) cuando tuvo que dejar el Reina Sofía, después de no poder aclarar como había conseguido encadenar tres mandatos consecutivos. Digamos que las críticas a su gestión llegaron por parte de los artistas, que en su mayoría le reprochaban que no había atendido suficientemente el arte español ni la pintura, y que había convertido el museo en una colección personal pagada con dinero público, que había sido muy sectario (se le ha criticado en muchas ocasiones la excesiva ideologización de sus propuestas, la mayoría escoradas hacia la izquierda más radical), que se ha inventado la historia, que ya no podía dar más de sí. La patética pataleta de Borja-Villel trascendió a los medios del sector internacionales con manifiesto de apoyo y todo.
Borja Villel no tenía ni puta idea de lo que había colgado en el Reina Sofia, y así durante esos 15 años, no se enteró que en vez de un Hayden, exhibía un Beltracchi.
Después recaló como Asesor Museístico de la Generalitat (99.000 €), y por lo visto terminó su trabajo antes de finalizar el contrato (no me echan, me voy yo). Como apuntaba EL DIARIO.ES, su relación con el sobrino de Narcís Serra no era la mejor, y por parte de Borja Villel, parece que nadie le explicó, que tocar los cojones a un sobrino de un Pata Negra del PSC, no le podía traer más que desgracias. Son como los Kennedy.
Volvamos al MNAC, su director y las pinturas de Sijena. Digamos que cuando un director no tiene ni puta idea de lo que pasa en su casa, lo mejor es dejar hablar a los técnicos y no ofender a la parte contraría con comentarios en lo personal que pueden resultar ofensivos.
Los directores de museos de Barcelona a veces pierden el oremus con una copita de vino español de más y empoderarse cuando están con la becaria de turno, seguramente herencia (o vicio) de la época, en que la sede de la calle Nicaragua de Barcelona, era el Serrallo de los Kennedy. Todo esto cambio cuando llegaron The Charneguets, sin el pedigrí de la zona alta de Barcelona, más austeros y esforzados en disimular el pelo de la Dehesa.
Así, el abogado municipal de Sijena, Jorge Español le va a calzar una querella a Pepe Serra por injurias y ha acusado al director del MNAC de incurrir en "burla" y el "descrédito" contra su persona, haciendo una "clara alusión" a un "psiquiatra". Es por ello que ha dicho ahora que recurrirá a la vía penal y exigirá una "fuerte indemnización".
Vemos pues un nuevo giro en el asunto de las 74 pinturas de Sijena, en la que por fin salen a relucir las navajas. Le Couteau Catalan, ya era muy temido en el París Modernista según la absenta que tomasen Rusiñol, Casas o Picasso.
La jueza ha decretado la devolución, la cuestión es como y cuando, de la que ni el director del MNAC sabe nada o simplemente se hace el loco. Los de Sijena tampoco lo tienen muy claro, por lo que recurren a la exigencia, poniendo muy nerviosos a los de Barcelona.
Hay quien dice que las pinturas empiezan a estar en mal estado, incluso con marcas de colillas, lo que nos hace temer un desenlace en plan “La maté porque era mía”.
Quien piense que esto iba a ser un intercambio de reproches, un juego elegante, deportivo y mordaz en plan British Museum, lo tiene claro.
Barcelona sigue formando parte de la España Cañí, pese a quien le pese.