REDACCIÓN. Según informa TRIBUNA DE SALAMANCA parte de la fachada barroca en el convento de las Agustinas, se está desintegrando literalmente por el efecto del agua de lluvia.
Gota a gota y desde hace una década, el agua cae del tejado directamente al edificio y está deteriorando sus elementos decorativos. El resultado: la práctica desaparición de una bola de piedra que se ha destruido y los daños al escudo que sufren un problema habitual que afecta a la piedra de Villamayor, elemento característico de los monumentos salmantinos.
La caída de agua de lluvia mal canalizada genera humedades que acaban por destruir la piedra y los elementos fabricados en este material. Un problema que se agrava con el vaciado y abandono de conventos.
El último afectado es el convento de las Agustinas, en pleno casco histórico Patrimonio de la Humanidad. Es vecino del de las Franciscanas, que hace unos meses pidieron ayuda para reparar parte del edificio que habitan. Estos son de los últimos conventos de comunidades religiosas abiertos y en activo.
El convento del siglo XVII y barroco, aunque su fachada es renacentista, es obra de Juan Gómez de Mora y Joaquín de Churriguera, uno de los grandes maestros del estilo más salmantino, presente en la Universidad de Salamanca o la Plaza Mayor. Es un edificio característico del conventual barroco de clausura fundado por el séptimo conde de Monterrey para las Agustinas.
Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de Salamanca lamenta que las administraciones públicas competentes en materia de patrimonio y cuidado del patrimonio edificado de la ciudad, el Ayuntamiento de Salamanca y la Junta de Castilla y León, «no hayan estado a la altura de las circunstancias» y hayan caído en la dejación de funciones durante casi diez años (ya denunciado el 30 de enero de 2016), cuando comenzaron los problemas en el sistema de canalones y bajantes de la fachada principal del Convento de las Agustinas, que llegó a instalarse a instancias de esta Asociación puesto que las aguas pluviales se vertían sobre la fachada.
Según la asociación, una fisura en el canalón, que con el tiempo se ha comprobado que no es la única, ha provocado un continuo y concentrado vertido de agua sobre la portada principal y renacentista del citado convento. «En todo este tiempo (casi una década) ni los responsables públicos ni los técnicos a su cargo han visitado este edificio», denuncian.
«Lo que pasaba en la Plaza de las Agustinas, junto a la Iglesia de la Purísima y frente al Palacio de Monterrey solo lo veía esta asociación y, quizás, quienes visitan Salamanca y se entristecen por la pobre imagen que damos al no ser capaces de canalizar los supuestos ingresos que el turismo reporta ( a las administraciones, a los propietarios particulares, al sector servicios) hacia su conservación», lamentan.
Las lluvias de los últimos días han terminado por destruir una bola que, adornando, formaba parte del conjunto o composición de esa portada de acceso a uno de los últimos conventos de nuestra ciudad y, el más céntrico. Algo que, según la asociación «se veía venir».
De no corregirse con inmediatez esta deficiencia la bola continuará desintegrándose, la fachada humedeciéndose. El riesgo mayor ya está en la corona del escudo, la cual sigue perdiendo las sales que compactan la piedra (debilitándose) y absorbiendo agua y peso.
La Piedra de Villamayor
Los principales problemas de conservación de la piedra de Villamayor, arenisca utilizada en Salamanca, son su alta permeabilidad y la presencia de arcillas hinchables, que provocan deterioro por humedad (capilaridad, goteras) y carbonatación, llevando a la desintegración y pérdida de material, especialmente por abandono, mala instalación o contaminación ambiental.
Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio seguirá denunciando públicamente cada caso y a los responsables de esta destrucción y espera que, ya pronto, se exija a la propiedad: la reparación del canalón en cuestión y la restauración de esa portada de acceso al convento, y pedir responsabilidades por los daños causados, conforme a la ley, por la pérdida de elementos originales irrecuperables.