pecadosdelarte.com

#Mi Patrimonio No Se Vende ¿Legitimo o farsa?

sábado 20 de junio de 2026, 12:05h

De nuevo el gobierno de México en su campaña estrella de preservación y recuperación patrimonial #Mi patrimonio no se vende, ha puesto el foco mediático a la Sala de Subastas Artemis de Louisville, Colorado por una subasta que se llevó a cabo el pasado 5 de junio, en la que se ofrecían 80 piezas de origen mejicano.

Según la ley federal mexicana, los artefactos como los que se vendían son propiedad de México y su exportación está prohibida desde 1827. Por lo tanto, para las autoridades mexicanas, cualquier artefacto encontrado fuera de México se considera resultado de una extracción ilegal.

Desde 2018, a través de la campaña #Mi Patrimonio No Se Vende, el gobierno mexicano ha recuperado cerca de 16.500 artefactos culturales mediante esfuerzos diplomáticos y acciones legales, así como impugnando la venta de piezas precolombinas y etnográficas en subastas en Estados Unidos y Europa.

De hecho esta es la gran herramienta que posee el gobierno mejicano, cuando no la única: Dejar en evidencia ante la opinión pública al comerciante con agresivas campañas de denuncia esperando ingenuamente que el comerciante recapacite.

La campaña ha surtido efecto sobre otro segmento: El Coleccionista privado (personas e instituciones) quienes han sido los que han devuelto en la mayoría de los casos sus piezas de manera voluntaria, tal vez por concienciación o simplemente porque perciben que no las van a poder poner en venta (por algo será) y por tanto la realidad supera lo subjetivo.

La campaña también ha sido efectiva entre las administraciones del país vecino (EE.UU.) dedicadas a la persecución del contrabando y tráfico ilegal, pero poco más. Aun y así, en 7 años se han recuperado más de 16.500 artefactos culturales (no sólo etnográficos y arqueológicos). Desde luego este empeño y recursos destinados por parte de las autoridades mejicanas, es envidiable en países que hemos sufrido la misma lacra…

El trasfondo político y propagandístico de la campaña como se ha comentado en varias ocasiones es discutible, pero dejemos aparte la política ya que cada uno enmascara sus miserias en el exterior como puede.

Es cierto que el interés del mercado internacional por esta tipología ha disminuido. En 2025 se esperaba que las ventas globales de arte sudamericano llegaran a 3,6 millones de euros , lo que representaría un 8,4% de la cuota de mercado, en comparación con los 9,4 millones de euros registrados en 2018 con 12,3%.

Respecto como actúan los comerciantes americanos y europeos respecto a la campaña, hay que decir quese amparan en la supuesta legalidad de las piezas que se ponen a la venta. Operan bajo diversas leyes nacionales e internacionales, incluida la Convención de la UNESCO de 1970, codificadas en la legislaciones que permite la venta legal de artefactos con una procedencia clara. Es el caso de las subastas francesas y el que nos ocupa.

Ahora bien ¿Qué legalidad?. En Pecados del Arte tratamos habitualmente la cuestión del blanqueo de las piezas arqueológicas expoliadas. En el caso de Méjico además se debe asumir que esta cuestión tiene una fina línea roja (¿sólo una?) que podría rebatir incluso la ley de 1827 ¿Son todas las piezas expoliadas? ¿Todas las piezas fueron vendidas ilegalmente en origen? O simplemente ¿Se aplicó siempre la Ley de 1827?. En este sentido la historia del propio México, de sus gobiernos, funcionarios e instituciones tienen la respuesta, incomoda desde luego y que desde luego no se soluciona con “demonizar a los de fuera”.

En 2025, Teresa Dodge copropietaria de Artemis hizo una estimación estremecedora de las piezas culturales de Méjico y que actualmente se hallarían únicamente en Estados Unidos: ¡Entre 100.000 y 500.000!. Simplemente aberrante.

Un ex funcionario de la INAH (R.A.H) me comentaba avergonzado (por eso omito su nombre), que el dato de la norteamericana no le parecería descabellado aunque sin precisar. “le aseguro que casi el 98%de las piezas serán expoliadas o robadas, y de esas la documentación falseada al 100% ¿Qué arqueólogo ”quiere” eso?” me confesaba resignado.

Esta realidad bizarra puede encontrar entre el comerciante y el mundo del coleccionismo privado un argumento más allá del libre mercado: “México exhibe en sus museos menos del uno por ciento de su colección y los coleccionistas preservan con mimo estas piezas”. Hay otras más absurdas como que «México quiere recuperarlo todo. ¿Para qué? ¿Porque es suyo? Cuando se creó, no existía México» declaraba el matrimonio Dodge.

El experto francés en arte precolombino Jacques Blazy, señala que los precios han disminuido drásticamente, «hasta un 50%, o incluso un 70%. Las piezas importantes han conservado su valor y ahora se comercializan en ventas privadas para evitar controversias y reclamaciones de sus países de origen». Mala señal si tenemos en cuenta que en el mercado, cuanto más exclusivo y caro, más aumenta la demanda.

Un ex funcionario de la INAH (R.A.H) me comentaba avergonzado (se omite su nombre), que el dato de la norteamericana no le parecía descabellado aunque sin precisar, y que posiblemente sólo menos de un 2% fueran piezas legales (originales y documentadas), por el motivo que fuera (p. Ej. regalos institucionales, presidenciales, etc.) salieron del país con todas las bendiciones.

Estamos viendo que a pesar del esfuerzo de la campaña #Mi patrimonio no se vende, el gobierno mejicano ha recortado presupuestos y recursos de manera significativa (hasta un 20%) en las instituciones (INAH y sus diferentes delegaciones y departamentos) encargadas de la preservación, catalogación y cuidado de estos recursos, por lo que la simple investigación de la cuestión de legalidad, su verificación y catalogación es una utopía irrealizable para un INAH actual.

Si la cantidad de piezas mejicanas “ausentes” se acerca siquiera a la mitad de la cifra mínima dada por la sra. Dodge (100.000) el ex funcionario R.A.H pregunta “¿Y quien lo hará? Se están recortando presupuestos y no creo que se pudiera contar con más de 100 personas para la investigación. El resto son eventuales”.

El expolio, robo, venta fraudulenta y trafico ilegal de objetos culturales de Méjico es incuestionable y parece absurdo preguntarse desde cuando, o si se tratan de piezas originales o falsas, o si fueron regalos, extracciones permitidas o no. Forma parte de la historia del propio México desde su independencia.

Ampararse en la Ley de 1827 en 2026, sin conocer si las posibles condenas a aquellos que la infringieron también pudieran ser retroactivas ¿Es legitimo o una farsa exculpatoria?.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios