El mercado del arte puede estar de enhorabuena (o no). Parece que por fin alguien va a poner orden el la dichosa Colección Clot de esculturas de Dalí.
El mercado del arte es caprichoso y temeroso, pero sobre todo es impulsivo. Digamos que a la hora de vender , vende y se acabó. Lo de la Due Diligence (Debida Diligencia) queda para un futurible y probable “Ya veremos”.
Dalí es uno de esos artistas que “mató” su propia obra en vida. Otro fue Corot firmando caritativamente obras de pintores desconocidos para ayudarles. De ahí su sobrenombre Pere Corot…
Dalí era un tipo al que su estilo de vida y puestas en escenas, su circo de acompañantes y Port Lligat especialmente, le costaba dinero. Mucho dinero. Eso provocó las famosas sesiones de firma descontrolada de hojas en blanco a 50$ en los años 50, 60 y 70 que afectó a su obra grafica y dibujos. No hay cifras exactas, pero diferentes testimonios directos apuntan desde los 3.500 a los 350.000.
Otra de las grandes boutardes fue la famosa Colección Clot de esculturas ¿44 o 54 piezas? y su reproducción en varios formatos: joya, mediana, grande y XXXL y que igualmente han infectado el mercado durante décadas.
Digo “infectar”, porque en el caso de las esculturas de la Colección Clot, no ha quedado tampoco claro cuantas ediciones se permitieron o se realizaron, puesto que el acuerdo firmado en 1973 ha ido pasando de una mano a otra desde los años 90, provocando dudas sobre su originalidad.
Lo decía al principio: El mercado del arte es caprichoso y temeroso, pero sobre todo es impulsivo y el desmadre ha sido tal, que los peritos nos enfrentamos a los grabados, dibujos y esculturas de Dalí con tal recelo y desconfianza que ni siquiera la presencia de marca de agua del papel propia de Dalí en el papel Arches o BKF Rives creada en los 70. No garantiza nada.
Que por fin la Fundación Gala-Dalí quiera poner orden en este desmadre escultórico es loable, pero me temo que llega tarde. Únicamente Nicolas Descharnes es el gran beneficiario de este sindios, ya que su certificación es actualmente la única aceptada por el mercado, muy por delante de la propia Fundación.
Será difícil recuperar la confianza de coleccionistas, expertos y peritos.