Otro ataque más contra el Patrimonio y otra vez con comida. Esta vez en la Torre de Londres y contra las joyas de la corona.
Afortunadamente esta vez el ataque no ha sido ni con Super Glue, ni tampoco de EcoCretinos, sino de unos tipos denominados 'Take Back Power' (recupera el poder), por lo que vemos que el trasfondo es político, cuando no republicano.
La Policía Metropolitana (Met) informa de que los "manifestantes" han sido arrestados por causar "daño criminal" a una vitrina que contenía la corona creada en 1937 para la coronación del rey Jorge VI.
En imágenes difundidas por el propio grupo, se ve a uno de los activistas sacando de una bolsa una bandeja de papel aluminio con una tarta que arroja contra la citada vitrina. También muestran a otro manifestante que vierte repetidamente sobre el cristal de la urna, un líquido viscoso amarillo similar a unas natillas.
Después, los cuatro activistas se desabrocharon los abrigos para enseñar una camiseta con los mensajes "Take Back Power", uno de ellos gritó "la democracia se ha derrumbado" y otro proclamó que "Gran Bretaña está rota, estamos ante las joyas de la nación para retomar el poder".
El grupo 'Take Back Power' explicó hoy que ha llevado a cabo esta protesta para exigir al Gobierno británico que establezca una asamblea ciudadana permanente en forma de "Cámara del Pueblo" con poderes para "gravar la riqueza extrema y arreglar el Reino Unido.
Todo esto pasaba el pasado 6 de diciembre.
Que un ataque vándalico se perpetre en el Corazón del Reino Unido podría analizarse desde varias perspectivas.
Desde el robo del Louvre la cuestión de la seguridad es la fundamental. Y en este caso que se hayan atrevido (o logrado) llevarlo a cabo en la London Tower, que está protegida por el ejercito, demuestra que nada está a salvo.
Otra cuestión es ¿Qué hace posible que en un museo –bunker como es la torre, entre el personal con comida y en plan picnic?. Lo que nos debería hacer pensar que tal vez, actualmente a los museos se va a otra cosa y no a ver objetos artísticos o arte. Puede parecer un poco cursi , esto de limitar lo que se puede entrar o no en un espacio patrimonial expositivo cerrado, pero desde luego hará que replantearse el asunto ¿Hay de devolver a los museos la liturgia del espacio artístico o la cultura forma parte del ocio como ir al parque de atracciones?.
Pero tratándose de comida hay que tener en cuenta aspectos como higiene y olores (¿saben como apesta un pastel de riñones o un Haggis?). Particularmente pienso que comer en público que no sea en un restaurante es una falta de respeto, pero claro, si seguimos así, la lista es interminable…
La causa es lo de menos. Ayer eran los combustibles sólidos y el medioambiente. Entiendo que los EcoCretinos se han dado cuenta que lo de su Inteligencia Artificial y empleo de redes, implica un consumo eléctrico salvaje, y ya no te digo, si además se emplean programas de edición de imágenes. Que ahora sean jacobinos británicos, es lo de menos. Mañana serán los Amigos del Extinguido Pájaro Dodo o las Neo Sufragistas.
Los espacios expositivos cerrados están peligro constante. De eso no hay duda. Ya sea para ser desvalijados o vandalizados.
Surgen preguntas y dudas ante estas actuaciones y a la que los gobiernos no deciden enfrentarse con medidas, que pueden hasta considerarse curiosamente impopulares.
Algunos consideran que las agresiones al patrimonio cultural son casos anecdóticos o esporádicos. De 2022 a 2024 se sumaron más de 54 ataques en museos y todos ellos con nombre y apellido, es decir autor. Por tanto en absoluto espontáneos, y además coordinados. Es de suponer que no fueron más, porque la organización, no tiene recursos económicos para enfrentarse a la respuesta judicial o ha variado su estrategia.
¿El museo ha muerto?. Es decir, ¿Se ha convertido en un rentable espacio turístico y de ocio? Y si es así, ¿Hay que arriesgar obras maestras universales a los ataques o tal vez es el momento de ir pensando en poner copias?.
¿Qué es más impopular? ¿limitar las acciones incívicas en nombre de la libertad de expresión o consentir que la vandalización perturbe la libertad del visitante?.
¿Es necesario impregnar con la radicalización los espacios públicos o se enmascara la falta de previsión y recursos para seguridad?.
Tal vez sea eso.