REDACCIÓN. En mayo, el Museo de Orsay en París comunicó la inauguración de una nueva área de exhibición enfocada en obras que fueron saqueadas y halladas en Alemania al concluir la Segunda Guerra Mundial.
En un comunicado de prensa, el museo anunciaba la exhibición de obras de Renoir, Degas y Boudin, así como de artistas menos reconocidos, en una sala llamada "¿A quién pertenecen estas obras?".
El programa MNR («Museos Nacionales Recuperación») permitió que los museos franceses recibieran alrededor de 2200 obras, de las cuales el Museo de Orsay todavía mantiene 225 en su colección.
La muesta únicamente exhibe 13 de estas obras.
Las obras que no fueron reclamadas por sus propietarios pertenecen a un conjunto de aproximadamente 100,000 bienes culturales que fueron declarados como saqueados a judíos o adquiridos en Francia durante la Ocupación. Tras la guerra, se recuperaron sesenta mil de estas obras y se devolvieron a sus dueños, mientras que algunas de las restantes fueron vendidas por el Estado a inicios de la década de 1950.
Este es uno de los procesos más turbios llevado a cabo por la museística nacional francesa. A principio de los 2000 se descubrió que muchas de las piezas habían sido catalogadas con diferentes títulos y diseminadas por museos provinciales, lo que dificultaba su ubicación.
«Más de 80 años después del fin de la guerra, localizar a los propietarios resulta cada vez más difícil », explica el conservador jefe de escultura del museo. Una afirmación que podría considerarse una total y cínica desfachatez, ya de por si los procesos de reclamación suponían un autentico calvario burocrático que se prolongaba en el tiempo y por una simple cuestión biológica muchos propietarios o descendientes, o no sobrevivieron y los herederos debían iniciar lo tramites desde cero, o no pudieron costearse los tramites legales.
A pesar de todo, la búsqueda de las obras de arte sigue en marcha, especialmente mediante el uso de internet y tecnología de inteligencia artificial. En Francia, actualmente se están evaluando alrededor de noventa casos. Faltan todavia 125.
La experta a cargo del caso en el Museo de Orsay enfatiza: «Es un verdadero trabajo de investigación, a veces muy complejo». Un claro ejemplo de esto es la indagación destinada a establecer la procedencia de «Cena de baile», una obra de Edgar Degas que fue comprada por un coleccionista judío deportado a Auschwitz. Este cuadro fue revendido en una fecha incierta y, más tarde, pasó a formar parte de un museo alemán.