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Condenado a 2 años por intento de estafa documental de antigüedades en Reino Unido.

el estafador, Andrew Crowley, y sus tres figuras cicládicas.
el estafador, Andrew Crowley, y sus tres figuras cicládicas. (Foto: © Policía Metropolitana de Londres)

Intentó vender 3 figuras cicládicas en Sotheby’s Londres, presentando facturas elaboradas después de 2001, haciéndolas pasar supuestamente de1976.

lunes 27 de julio de 2026, 10:00h
¿A quien se le ocurre escribir con tipografía de 2001, cuando la carta está fechada en 1976?
¿A quien se le ocurre escribir con tipografía de 2001, cuando la carta está fechada en 1976? (Foto: ©Policía Metropolitana de Londres)

Un nuevo caso que enfatiza la importancia de la verificación pericial documental en aspectos tan elementales, como la comprobación cronológica de la tipografía empleada en los documentos.

REDACCIÓN. Andrew Crowley de 46 años, de Bristol (Reino Unido), ha sido condenado a dos años de prisión, 200 horas de trabajo comunitario y pagar durante 3 meses 1.630 libras e en concepto de costas procesales, por intentar vender supuestas antigüedades con documentos de procedencia falsificados, a través de la sala Sotheby’s en Londres, según informa THE GUARDIAN,

En caso se inició en octubre de 2022 cuando la casa de subastas contactó a la Unidad de Arte y Antigüedades del Servicio de Policía Metropolitana debido a varias inconsistencias en los documentos que acompañaban a las piezas. Crowley fue arrestado frente a Sotheby's en julio de 2023 y sentenciado en el Tribunal de Southwark en mayo de este año.

Crowley se declaró culpable de fraude tras presentar documentación falsa (facturas), intentando establecer el historial de propiedad de los objetos , supuestamente heredados de su difunto abuelo. Se trata de tres figuras de piedra se presentadas antigüedades cicládicas procedentes de la actual Grecia que de ser auténticas, tendrían unos 3000 años de antigüedad.

Para ello presentó facturas fechadas en 1976, dirigidas a un tal John Crowley (abuelo del condenado). Los documentos indicaban que las piezas fueron adquiridas a Kenneth John Hewett (KJ Hewett Limited), un marchante londinense especializado en arte y antigüedades, conocido por haber colaborado con Sotheby's durante las décadas de 1950 y 1960.

El estafador igualmente presentó varias tasaciones que otorgaban estimaciones de entre 340.000 hasta 500.000 libras

Los análisis forenses realizados por la policía, en colaboración con el FBI, determinaron que la tecnología de impresión utilizada para producir los documentos falsificados no existía en la década de 1970. Los investigadores también descubrieron que la tipografía utilizada en los documentos no se desarrolló hasta 2001. Por su parte los expertos de Sotheby's también detectaron errores ortográficos, un lenguaje demasiado coloquial, incluso erratas en el nombre del anticuario.

Los medios han querido enfatizar la labor preventiva en las diligencias previas (verificación documental y de procedencia) por parte de la Sotheby’s, aspecto que se supone debería darse como descontado y garantizado por parte de la subastera, lo cual podría variar el titular de la noticia incluso. “¿Proeza de Sotheby’s o su verdadera obligación?”.

De hecho el propio juez ha declarado que "Fue un intento burdo porque Sotheby's descubrió, por usar un lenguaje coloquial, o detectó, que estos documentos eran falsos bastante pronto".

El mercado del arte no puede depender únicamente de la intervención policial a posteriori. La investigación de la procedencia, llevada a cabo por especialistas cualificados antes de que las obras salgan al mercado, es lo que impide que circule material fraudulento y más aún si el supuesto vendedor ha sido colaborador de la sala anteriormente, por lo que deben tener acceso a sus registros.

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