¿Arde París? No es el titulo de la novela de Larry Collins y Dominique Lapierre, pero igual. No me extrañaría que unos hijos de puta azuzaran desde sus cómodos sillones, para que la chusma destruya Paris.
Pero Paris no ha ardido, pero si el ayuntamiento de Limoge, una joya arquitectónica neo-Renacentista de 1883, ostentando la categoría de monumento histórico catalogado desde 1975 y reducido a cenizas el pasado 17 de octubre. Parece que por un tipo llamado Hodei Ciarra Docampo. Se trata de un activista de ultraizquierda de origen navarro. Según algunos medios, un familiar de Hodei Ciarra fue detenido en 1979 en Pamplona por supuesta pertenencia a ETA. De casta le viene al perro.
No es posible de momento el recuento de daños provocados contra el venerable patrimonio que como siempre es la víctima propiciatoria de las masas y turbas. Pero no hay que ir tan lejos. En casa y nombre de la democracia, los fascistas de ultraizquierda no han dudado en dejar hecha una mierda la Puerta del Sol.
Lo que si es interesante es la fijación histórica de la vandalización y destrucción de pobres estatuas que están allí, quietas, solemnes y silenciosas. Siempre pringan las primeras. Lo de ir a por las estatuas es tan primitivo como las mismas estatuas. Es como si la chusma las destruyera y vandalizara creyendo que están vivas.
¿Se van a ir de rositas los campistas de Sol?. Es probable. Ya me he jugado un Gimlet a que los destrozos y vandalización de los monumentos de la plaza, se los va a comer el ayuntamiento. Dudo que las cámaras de vigilancia faciliten la identificación de unos “heroes” que se ocultan embozados con palestinas mientras pintarrajean las esculturas del Oso y de Carlos III.
La permanente iconoclastía violenta y radical contra el Patrimonio Histórico Cultural debería hacernos plantear otras cuestiones de calado respecto a aquellos que se apropian de lo que no es suyo, sino de todos. Se me ocurren una serie de consideraciones al respecto sobre la ultraizquierda y la cultura, pero me temo que serían consideradas clasistas.
¿Elevar el nivel de protección patrimonial de nuestros monumentos?. Es una de las medidas de urgencia que reclaman diversos sectores del entorno patrimonial. Aunque para ello hace falta una revisión del anquilosado Código Penal español en estas materias que parece haberse quedado estancado en los felices años 80.
De nuevo se reclama como necesario plantear cambios en nuestra legislación penal sobre la destrucción y vandalismo contra el Patrimonio Cultural, ya que está claro que las multas y sanciones administrativas son papel mojado (o de water), en caso de los campistas de Sol, y que yo sepa en España por pintarrajear y grafitear en monumentos protegidos, todavía no ha ido nadie a prisión, aunque lo recoge la ley (art. 323 del Código Penal).
Con esto de penalizar habría que ser lógicos y creativos. Las multas no las paga ni su padre y en el trullo hay que ir desocupando celdas para lo que puede caer. Planteo de manera gratuita alguna:
- ¿No se pagan las multas?. Por tanto se pueden descontar del Bono Joven Cultural y de las becas concedidas, o no se conceden directamente, ya que tampoco hay que fomentar el vandalismo en colegios ni universidades.
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¿Se imaginan qué estos delitos de vandalismo y destrucción constaran en los antecedentes penales del cafre durante al menos cinco años?, ya que es importante saber a quien se contrata, y los países europeos deben saber que tarado va con Beca Erasmus.
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¿No tiene su lógica qué el descerebrado causante de daños contra el patrimonio público, quede inhabilitado para presentarse a oposiciones de empleo o cargo público?. Pensar en un cretino radical, con toga, porra y pistola, bisturí, al volante de un autobús o pegando sellos, me aterra.
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¿Cómo se le puede conceder o alquilar un piso de protección oficial o pública a un salvaje que vandaliza su entorno?.
A jueces y fiscales no les debería temblar el pulso.Todo ello se paga o subvenciona con dinero publico al igual que las reparaciones y restauraciones del patrimonio vandalizadas o destruidas ¿No sería lo justo y lo lógico?.
De hecho ya lo recomienda un reconocido ex juez progresista de Badajoz: “A palos aprende el burro”.